Frases finales de obras literarias


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Selección de algunas frases finales de obras literarias que han trascendido la celebridad de la propia obra, convirtiéndose a menudo en citas de valor independiente.

Frases finales célebres y telones literariosEditar

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  • «Aquí duerme: vivía para un ángel
    Luchando siempre con su adversa suerte
    Cuando el ángel faltó, vino la muerte;
    La cosa por sí misma sucedía,
    Cual sucede en el mundo,
    Llegar la noche al disiparse el día.»
  • «En el suelo, vestido de etiqueta, y con un cuchillo clavado en el corazón, hallaron el cadáver de un hombre mayor, muy consumido, lleno de arrugas y con un rostro repugnante. Sólo lo reconocieron cuando examinaron las sortijas que llevaba en los dedos.»
  • «—¡Entonces las profecías de las viejas canciones se han cumplido de alguna manera! —dijo Bilbo.
    —¡Claro! —dijo Gandalf—. ¿Y por qué no tendrían que cumplirse? ¿No dejarás de creer en las profecías sólo porque ayudaste a que se cumplieran? No supondrás. ¿verdad?, que todas tus aventuras y escapadas fueron producto de la mera suerte, para tu beneficio exclusivo. Te considero una gran persona, señor Bolsón, y te aprecio mucho; pero en última instancia ¡eres sólo un simple individuo en un mundo enorme!
    —¡Gracias al cielo! —dijo Bilbo riendo, y le pasó el pote de tabaco—».
  • «Era así, la armonía duraba increíblemente, no había palabras para contestar a la bondad de esos dos ahí abajo, mirándolo y hablándole desde la rayuela, porque Talita estaba parada sin darse cuenta en la casilla tres, y Traveler tenía un pie metido en la seis, de manera que lo único que él podía hacer era mover un poco la mano derecha en un saludo tímido y quedarse mirando a la Maga, a Manú, diciéndose que al fin y al cabo algún encuentro había, aunque no pudiera durar más que ese instante terriblemente dulce en el que lo mejor sin lugar a dudas hubiera sido inclinarse apenas hacia fuera y dejarse ir, paf se acabó».
  • «Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.»
  • «Los lingotes de plata y las armas aún están, que yo sepa, donde Flint las enterró; y por lo que a mí concierne, allí van a seguir. Yuntas de bueyes y jarcias que me arrastraran no conseguirían hacerme volver a aquella isla maldita; pero aún en las pesadillas que a veces perturban mi sueño oigo la marejada rompiendo contra aquellas costas, o me incorporo sobresaltado oyendo la voz del Capitán Flint que chilla en mis oídos: "¡Doblones! ¡Doblones!"».
  • «... No ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías, que por las de mi verdadero don Quijote van ya tropezando, y han de caer del todo, sin duda alguna. Vale».
  • «Pensaré en todo esto mañana, en Tara. Allí me será más fácil soportarlo. Sí: mañana pensaré en el medio de convencer a Rhett. Después de todo, mañana será otro día.»
  • «Por ende si vieres turvada mi mano,
    turvias con claras mezclando razones,
    Dexa las burlas, ques paja é grançones
    sacando muy limpio d´entrellas el grano».[11]
    • Fernando de Rojas
    • Fuente: La Celestina
    • Nota: El pie final es este: «¿Por qué me dexaste penado? ¿Por qué me dexaste triste é solo in hac lachrymarum valle»[12]
  • «Ya de camino hacia el centro entré en un bar y me tomé dos whiskis dobles. No me hicieron ningún bien. Solo sirvieron para que me pusiera a pensar en Peluca de Plata, a quien nunca volví a ver».
  • «Y fueron felices y comieron perdices» o «Y colorín colorado, este cuento se ha acabado».
    • Nota: Frases populares al final de miles de cuentos.[14]
  • «Y si ven un chico que viene hasta ustedes, si ríe, si tiene pelo como de oro, si no contesta cuando ustedes le preguntan, ya sabrán quién es. ¡Por favor, sean buenos! No me dejen tan triste: escríbanme en seguida diciendo que el Principito volvió.»

Frases finales célebres y telones literarios por autoresEditar

Gabriel García MárquezEditar

  • «Después entró en su casa por la puerta trasera, que estaba abierta desde las seis, y se derrumbó de bruces en la cocina».
    • Fuente: Crónica de una muerte anunciada. [17]
  • «... porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra».

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Los miserables de Víctor Hugo ante la luz del buen sentido y la santa filosofía social. por Narciso Gay i Beya Madrid, 1863. pág. 254
  2. El retrato de Dorian Gray Wilde, Oscar. Editorial BookRix, 2017
  3. Capítulo 19. "La última jornada". Ed. Minotauro (Edhasa), 1982; pág. 315. ISBN 8435003507.
  4. Julio Cortázar. Penguin Random House Grupo Editorial España, 2019. ISBN 9788420437989. Página 135 Edición conmemorativa de la RAE y la ASALE. En Google libros. Consultado el 18 de marzo de 2020.
  5. Leopoldo Alas. EDAF, 1999. ISBN 9788441406889. Página 1.065. En Google libros. Consultado el 18 de marzo de 2020.
  6. Rebelión en la Granja Orwell, George. Ed. Tiempo de Leer, 2018. ISBN 978-958-8962-47-4
  7. Stevenson, Robert Louis (trad. de María Durante, para la ed. Anaya en 1998). Cita completa en Wikisource [1]
  8. Capítulo I de la primera parte. Proyecto Gutenberg. Consultado el 23 de junio de 2019.
  9. Lo que el viento se llevó (PDF)
  10. Valle-Inclán, Ramon. Luces de bohemia. Espasa-Calpe, col. Austral. 1ª ed. 1961 / 2ª ed. 1968; p. ; ISBN
  11. Coda Celestina (en línea) pág. 379
  12. Coda Celestina (en línea) pág. 377
  13. Chandler, Raymond. El sueño eterno. Alianza Editorial. 2001; p. 236; ISBN 8420672319.
  14. Carbonell Basset, Delfín (2006). Diccionario de clichés. Manual-guía de la principal y actual fraseología tópica castellana. Serbal.  ISBN 8476284888.
  15. Ernesto Sábato. Ernst Klett Sprachen, 2008. ISBN 9783125356627. Página 125. En Google libros.] Consultado el 18 de marzo de 2020.
  16. El principito de Saint-Exupery, Antoine. Ed. Penguin Random House Grupo Editorial Argentina, 2015
  17. Ernst Klett Sprachen GmbH, 2013. Página 115. En Google libros. ISBN 9783125356146. Consultado el 18 de marzo de 2020.
  18. Edición en Alfaguara, 1982; pág. 353. ISBN 8420421367.