Juan de Mairena (sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo)

obra de Antonio Machado
(Redirigido desde «Abel Martín»)
Dice Mairena: «Vivimos en un mundo esencialmente apócrifo, en un cosmos o poema de nuestro pensar, ordenado o construido todo él sobre supuestos indemostrables (...) Lo apócrifo de nuestro mundo se prueba por la existencia de la lógica (...) Y el hecho —digámoslo de pasada— de que nuestro mundo esté todo él cimentado sobre un supuesto que pudiera ser falso, es algo terrible, o consolador. Según se mire».
Antonio Machado.[1]

Juan de Mairena (sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo) es un libro en prosa de Antonio Machado, cuya primera edición apareció en 1936.[2]

CitasEditar

  • «—Alguna vez se ha dicho: “las cabezas son malas; que gobiernen las botas”. Esto es muy español, amigo Mairena».
    —Eso es algo universal, querido don Cosme. Lo específicamente español es que las botas lo hagan siempre peor que las cabezas.[3]
  • «Amar a Dios sobre todas las cosas –decía mi maestro Abel Martín– es algo más difícil de lo que parece. Porque ello parece exigirnos: primero, que creamos en Dios; segundo, que creamos en todas las cosas; tercero, que amemos todas las cosas; cuarto, que amemos a Dios sobre todas ellas. En suma: la santidad perfecta, inasequible a los mismos santos».[4][5]
  • «—Cada día, señores, la literatura es más escrita y menos hablada. La consecuencia es que dada día se escriba peor, en una prosa fría, sin gracia, aunque no exenta de corrección, y que la oratoria sea un refrito de la palabra escrita, donde antes se había enterrado la palabra hablada. En todo orador de nuestros días hay siempre un periodista chapucero». [6]
  • «Carlos Marx —decía mi maestro— fue la criada que le salió respondona a Nicolás Maquiavelo. Propio es de siervos el tardar algunos siglos en insolentarse con sus señores».[7]
  • «Claro es que en el campo de la acción política, el más superficial y aparente, solo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela».[8]
  • «Consejo de Maquiavelo: No conviene irritar al enemigo.
    Consejo que olvidó Maquiavelo: Procura que tu enemigo nunca tenga razón».[9]
  • «Decía mi maestro: Pensar es deambular de calle en calleja, de calleja en callejón, hasta dar en un callejón sin salida. Llegados a este callejón pensamos que la gracia estaría en salir de él. Y entonces es cuando se busca la puerta al campo».[10]
  • «Don Juan podrá ser guapo o feo, fuerte o flojo, tuerto o derech; él sabe, en todo caso, que es bello para la mujer. Sin la conciencia de esto no hay donjuanismo posible».[12]
  • «El ademán garboso nos ha perdido. Yo os aconsejo que habléis siempre con las manos en los bolsillos».[13]
  • «El Cristo —decía mi maestro— predicó la humildad a los poderosos. Cuando vuelva, predicará el orgullo a los humildes. De sabios es mudar de consejo».[14]
  • «El Greco es la explosión de Miguel Ángel. Cuanto hay de dinámica en el barroco empieza en el Buonarotti y acaba en Doménico Theotocópuli. Si hay algo más que sea dinámico en el barroco, es y de un dinamismo de teatro. Calderón lo representa mejor que nadie».[15]
  • «... enseñarle [al hombre] a repensar lo pensado, a desaber lo sabido y a dudar de su propia duda, que es el único modo de empezar a creer en algo».[16]
  • «Es muy posible que los niños, en quienes el juego parece ser la actividad más espontánea, no aprendan nada jugando; ni siquiera a jugar».[18]
  • «Hay que tener los ojos muy abiertos para ver las cosas como son; aun más abiertos para verlas otras de lo que son; más abiertos todavía para verlas mejor de lo que son».[19]
  • «Imaginad un mundo en el cual las piedras pudieran elegir su manera de caer y los hombres no pudieran enmendar, de ningún modo, su camino, obligados a circular sobre rieles. Sería la zona infernal que Dante habría destinado a los deterministas. Políticamente, sin embargo, no habría problemas. En ese mundo todos los hombres sería liberales; y las piedras... seguirían siendo conservadoras».[20]
  • «La existencia práctica de un problema metafísico consiste en que alguien se lo plantee, Y este es el hecho».[21]
  • «La libertad señores (habla Mairena a sus alumnos), es un problema metafísico. Hay, además, el liberalismo, una invención de los ingleses, gran pueblo de marinos, boxeadores e ironistas».[23]
  • «La lógica es la gran rueda de molino con que comulga la Humanidad entera a través de los siglos».[24]
  • «Las religiones superiores nos dicen que es el desmedido amor de sí mismo lo que aparta al hombre de Dios».[25]
  • «La zona más rica de nuestras almas, desde luego la más extensa, es aquella que suele estar vedada al conocimiento por nuestro amor propio».[26]
  • «Leyendo a Nietzsche, se diría que es el Cristo quien nos ha envenenado. Y bien pudiera ser lo contrario: que hayamos nosotros envenenado al Cristo en nuestras almas».[27]
  • «Mairena entendía por ‘folklore’, en primer término, lo que la palabra más directamente significa: saber popular, lo que el pueblo sabe, tal como lo sabe; lo que el pueblo piensa y siente, tal como lo siente y piensa, y así como lo expresa y plasma en la lengua que él, más que nadie, ha contribuido a formar».[28]
  • «Preguntadlo todo, como hacen los niños. ¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? ¿Por qué lo de más allá? En España no se dialoga porque nadie pregunta, como no sea para responderse a sí mismo. Todos queremos estar de vuelta sin haber ido a ninguna parte. Somos esencialmente paletos».[30]
  • «Que todo hombre sea superior a su obra es la ilusión que conviene mantener mientras se vive. Es muy posible, sin embargo, que la verdad sea lo contrario. Por eso yo os aconsejo que conservéis la ilusión de lo uno, acompañada de la sospecha de lo otro. Y todo ello a condición de que nunca estéis satisfechos ni de vuestro hombre ni de vuestra obra».[31]
  • «Si alguna vez cultiváis la crítica literaria o artística, sed benévolos. Benevolencia no quiere decir tolerancia de lo ruin o conformidad con lo inepto, sino voluntad del bien, en vuestro caso, deseo ardiente de ver realizado el milagro de la belleza. Sólo con esta disposición de ánimo la crítica puede ser fecunda.».[32]
  • «Uno de los medios más eficaces para que las cosas no cambien nunca por dentro es renovarlas».[33]
  • «Vivimos en un mundo esencialmente apócrifo, en un cosmos o poema de nuestro pensar, ordenado o construido todo él sobre supuestos indemostrables (...) Lo apócrifo de nuestro mundo se prueba por la existencia de la lógica (...) Y el hecho —digámoslo de pasada— de que nuestro mundo esté todo él cimentado sobre un supuesto que pudiera ser falso, es algo terrible, o consolador. Según se mire».[34]

Tesis machadianaEditar

  • «Por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre».[35]
    • Cita completa: «Sed modestos: yo os aconsejo la modestia, o, por mejor decir: yo os aconsejo un orgullo modesto, que es lo español y lo cristiano. Recordad el proverbio de Castilla: "Nadie es más que nadie". Esto quiere decir cuánto es difícil aventajarse a todos, porque, por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre. Así hablaba Mairena a sus discípulos. Y añadía: ¿Comprendéis ahora por qué los grandes hombres solemos ser modestos?».

Citas sobre el caos y la nadaEditar

 
«Después de la verdad, nada hay tan bello como la ficción».
  • «Dios no se tomó el trabajo de hacer nada, porque nada tenía que hacer antes de su creación definitiva. Lo que pasó fue que Dios vio el Caos, lo encontró bien y dijo: ‘Te llamaremos mundo’. Eso fue todo». [36]
    • Versión abreviada: «El caos era la parte inteligente de la obra».
  • «El ateísmo es una posición esencialmente individualista: la del hombre que toma como tipo de evidencia el de su propio existir, con lo cual inaugura el reino de la nada, más allá de las fronteras de su yo. Este hombre, o no cree en Dios, o se cree Dios, que viene a ser lo mismo».[37]
  • «La verdad es que el caos —decía mi maestro— no existe más que en nuestra cabeza. Allí lo hemos hecho nosotros». [38]
  • «Dijo Dios: Brote la Nada.
    Y alzó su mano derecha
    hasta ocultar su mirada.
    Y quedó la Nada hecha».[39][40]

ReferenciasEditar

  1. Machado (1973), XXIII, p. 104.
  2. Libro inclasificable, entre el "cuaderno de escritor", el "diario filosófico" y la «summa» de aforismos, reúne la colección de ensayos que Machado había publicado en la prensa madrileña desde 1934.
  3. Machado (2009), XXXIV, p. 215; y Machado I (1973), XXXIV, p. 156.
  4. Machado (2009), II, p. 61.
  5. Machado I (1973), II, p. 14.
  6. Habla Juan de Mairena a sus alumnos. En Machado (2009), I, p. 53; y Machado I (1973), I, p. 7.
  7. Cita que Mairena atribuye a su maestro Abel Martín. En "Fragmentos de lecciones" Machado (2009), XII p. 107; y Machado I (1973), XII, p. 57.
  8. "De política". Machado (2009), III, p. 64; y Machado I (1973), p. 17.
  9. Consejo que Mairena atribuye a su maestro Abel Martín. "De política". Machado (2009), III, p. 63; y Machado I (1973), p. 16.
  10. "En clase". Machado (2009), XVIII, p. 134; y Machado I (1973), p. 82.
  11. Machado (2009), XXII, p. 155; y Machado I (1973), XXII, p. 101.
  12. Machado (2009), XI, p. 99; y Machado I (1973), p. 49.
  13. Machado (2009), XXIX, p. 190; y Machado I (1973), XXIX, p. 133.
  14. Machado (2009), XXXIX, p. 246; y Machado I (1973), XXXIX, p. 186.
  15. "Fragmentos de lecciones" Machado (2009), XII, p. 107; y Machado I (1973), p. 57.
  16. Finalidad y paradoja de la Escuela de Sabiduría de Mairena. Machado (2009), XXXV, p. 226; y Machado I (1973), XXXV, p. 167.
  17. Machado (2009), XXII, p. 157; y Machado I (1973), XXII, p. 102.
  18. Machado (2009), XLIV, p. 275; y Machado II (1973), XLIV, p. 29.
  19. "De un discurso de Juan de Mairena". Machado (2009), XIV, p. 116; y Machado I (1973), XIV, p. 65.
  20. "Mairena fantasea". Machado (2009), XI, p. 102; y Machado I (1973), p. 52.
  21. Machado (2009), XXXVIII, p. 242; y Machado I (1973), XXXVIII, p. 181.
  22. Machado (2009), XLIV, p. 272; y Machado II (1973), XLIV, p. 27.
  23. "De política". Machado (2009), III, p. 64; y Machado I (1973), p. 17.
  24. Pensamiento que Mairena atribuye a su maestro Abel Martín. Machado (2009), XL, p. 255; y Machado II (1973), XL, p. 10.
  25. "Mairena en clase" Machado (2009), XXXIII, p. 211; y Machado I (1973), XXXIII, p. 152.
  26. "Sobre otros aspectos de la Escuela de Sabiduría" Machado (2009), XXXVI, p. 229; y Machado I (1973), XXXVI, p. 169.
  27. Machado (2009), XLI, p. 257; y Machado II (1973), XLI, p. 13.
  28. Machado (2009), XXII, p. 156; y Machado I (1973), XXII, p. 101.
  29. Machado (2009), XXXIII, p. 209; y Machado I (1973), XXXIII, p. 150
  30. Machado (2009), XLII, p. 262; y Machado II (1973), XLII, p. 18.
  31. Machado (2009), XXXII, p. 204; y Machado II (1973), XXXII, p. 145.
  32. Montero Padilla, José. «Antonio Machado y sus opiniones sobre la crítica literaria». Rinconete. 10 de junio de 2004. En Centro Virtual Cervantes. Consultado el 23 de abril de 2020.
  33. Machado (2009), XXX, p. 194; y Machado I (1973), XXX, p. 136.
  34. Machado (2009), XXIII, p. 158; y Machado I (1973), XXIII, p. 104.
  35. Caudet, Francisco: Antología comentada de Antonio Machado. Ediciones de la Torre, 1999. Página 244. ISBN 9788479602512.
  36. García Bacca, Juan David. Qué es dios y Quién es Dios. Número 21 de Pensamiento crítico/pensamiento utópico. Anthropos Editorial, 1986. ISBN 9788476580080. p. 84.
  37. Machado (2009), XXXIII, p. 210; y Machado I (1973), XXXIII, p. 151.
  38. García Bacca, Juan David. Qué es dios y Quién es Dios. Número 21 de Pensamiento crítico/pensamiento utópico. Anthropos Ed., 1986. ISBN 9788476580080. p. 93.
  39. Machado (2009), XXX, p. 198.
  40. Machado I (1973), XXX, p. 139.

BibliografíaEditar

  • Machado, Antonio (1973 (5ª ed.). Juan de Mairena I (Juan de Mairena, sentencias, donaires y recuerdos de un profesor apócrifo). 
  • Machado, Antonio (1973 (5ª ed.). Juan de Mairena II. 
  • Machado, Antonio (2009, 1ª ed. Bibl. de autor). Juan de Mairena (ed. Pablo del Barco).  ISBN 9788420649849.

Bibliografía en líneaEditar

Enlaces externosEditar