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Sentencia es una «máxima o dicho grave y sucinto que encierra doctrina o moralidad»,[1] definición de Julio Casares que puede hacerse extensiva a las frases o dichos que implican un juicio o enseñanza, o a toda aquella afirmación que se propone como máxima o regla en alguna ciencia o arte, o bien una idea con validez universal sobre algún aspecto de la vida o del hombre. También puede encontrarse entre los preceptos, los proverbios y los refranes.

En retórica, y dentro de las figuras literarias, la sententia, -æ latina, es una de las llamadas probationes argumentativas.[2]

En paremiología puede considerarse como un aforismo propio que el autor utiliza como «argumento de autoridad».

Citas sobre sentenciaEditar

  • «La ciudad, según sentencia de los filósofos, es como una casa grande, y viceversa, la casa es una pequeña ciudad».[4]
  • «Guarde para su regalo
    esta sentencia el autor:
    si el sabio no aprueba, ¡malo!
    si el necio aplaude, ¡peor!»
  • «Una mala sentencia causa más daños que una multitud de malos ejemplos. Éstos corrompen sólo el agua del arroyo, pero aquélla corrompe el manantial».[8]
  • «Una sola sentencia será suficiente para el hombre moderno: fornicaba y leía periódicos».[9]

Citas por autorEditar

SénecaEditar

  • «Por eso me complazco recordando las egregias sentencias de Epicuro porque compruebo que los que acuden a ellas con la vil esperanza de encubrir sus vicios, comprenderán que vayan donde vayan han de vivir honestamente».
    • Fuente: Las cartas de Séneca a Lucilio. [10]
  • «Nunca me avergonzaré de citar una buena sentencia porque sea de un autor malo».[11]

Uso de ‘sentencia’ en El Quijote de CervantesEditar

  • «“—...En lo de citar en las márgenes los libros y autores de donde sacáredes las sentencias y dichos que pusiéredes en vuestra historia, no hay más sino hacer, de manera que venga a pelo, algunas sentencias o latines que vos sepáis de memoria, o, a lo menos, que os cuesten poco trabajo el buscalle; como será poner, tratando de libertad y cautiverio:
    Non bene pro toto libertas venditur auro.
    Y luego, en el margen, citar a Horacio, o a quien lo dijo. Si tratáredes del poder de la muerte, acudir luego con:
    Pallida mors aequo pulsat pede pauperum tabernas,
    Regumque turres.
    ”».

ReferenciasEditar

BibliografíaEditar

  • Albaigès Olivart, José María (1997). Un siglo de citas. Planeta.  ISBN 8423992543
  • Casares, Julio (1975). Diccionario ideológico de la lengua española. Gustavo Gili.  ISBN 8425201268
  • Señor, Luis (2005). Diccionario de citas. Espasa-Calpe.  ISBN 8423992543

Enlaces externosEditar