Friedrich Nietzsche

filósofo, escritor, músico y filólogo alemán
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Friedrich Nietzsche

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Friedrich Nietzsche (Röcken, cerca de Lützen, 15 de octubre de 1844-Weimar, 25 de agosto de 1900) fue un filósofo, poeta y filólogo alemán.

CitasEditar

NOTA: Salvo en los casos que cuentan con referencia en español, la traducción de las citas incluidas en esta sección es propia del usuario que las aporta.

  • «El cristianismo dio de beber veneno a Eros: este, ciertamente, no murió, pero degeneró convirtiéndose en un vicio».[2]
  • «Otros pueblos tienen santos, los griegos tienen sabios».[3]
    • Fuente: La filosofía en la época trágica de los griegos (1873)
  • «Pongo siempre en mis escritos toda mi vida y toda mi persona; ignoro lo que pueden ser los problemas puramente intelectuales».[4]
  • «Un filósofo casado es un personaje de comedia».
    • Fuente: Citado en Brennot, Philippe, El genio y la locura[5]

Citas de sus obrasEditar

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El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música (1872)Editar

  • «Nada hay más temible que una clase bárbara de esclavos que ha aprendido a considerar su existencia como una injusticia y que se dispone no sólo a vengarse a sí misma, sino a todas las generaciones anteriores».[6]

Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (1873)Editar

  • «... cuán lamentable, cuán sombrío y caduco, cuán inútil y arbitrario es el aspecto que tiene el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió; cuando de nuevo se haya acabado, no habrá sucedido nada. Pues no hay para ese intelecto ninguna misión ulterior que conduzca más allá de la vida humana».[7]

La gaya ciencia (1882)Editar

  • «—¿Adónde está Dios? —gritó él—, ¡os lo voy a decir! Lo hemos matado, ¡vosotros y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos!»
    • „Wohin ist Gott? rief er, ich will es euch sagen! Wir haben ihn getödtet, — ihr und ich! Wir Alle sind seine Mörder!“[8]
  • «No somos de esos que solo entre libros, al impulso de libros, llegan a pensar; nuestra costumbre es pensar al aire libre, caminando, saltando, escalando, bailando, sobre todo en montes solitarios o junto al mar, allá donde los mismos caminos se vuelven pensativos.»
    • „Wir gehören nicht zu Denen, die erst zwischen Büchern, auf den Anstoss von Büchern zu Gedanken kommen — unsre Gewohnheit ist, im Freien zu denken, gehend, springend, steigend, tanzend, am liebsten auf einsamen Bergen oder dicht am Meere, da wo selbst die Wege nachdenklich werden.“[9]

Así habló Zaratustra (1883, I y II; 1884, III; 1885, IV)Editar

Página principal: Así habló Zaratustra
  • «Habéis recorrido el camino que lleva desde el gusano hasta el hombre, y muchas cosas en vosotros continúan siendo gusano. En otro tiempo fuisteis monos, y también ahora es el hombre más mono que cualquier mono».[10]
  • «¡Ved los buenos y justos! ¿A quién es al que más odian? Al que rompe sus tablas de valores, al quebrantador, al infractor: - pero ése es el creador».[10]

Más allá del bien y del mal (1886)Editar

  • «Cuando miras mucho tiempo el interior de un abismo, el abismo también mira tu interior».[11]
  • «Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti».[11]

El Anticristo, maldición sobre el cristianismo (1888)Editar

  • «... Hacer todas las cosas vanas: tal fue siempre la obra de los alemanes. La Reforma; Leibnitz; Kant y la llamada filosofía alemana; las guerras de liberación; el Reich; cada vez un en vano de algo que iba a realizarse, para alguna cosa irreparable. Estos alemanes son mis enemigos, lo confieso; en ellos desprecio yo toda una especie de impureza de ideas y de valores, de vileza frente a todo sincero sí y no».[12]
    • Fuente: LXI

Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es (1889)Editar

  • «Cuando alguien quiere escapar a una presión intolerable necesita hachís. Pues bien, yo necesitaba Wagner. Wagner es el contraveneno par excellence de todo lo alemán –veneno– no lo niego».[13] (p. 15)
  • «El llegar a ser lo que se es presupone el no barruntar ni de lejos lo que se es».[13] (p.17)
  • «Estar sentado lo menos posible; no dar crédito a ningún pensamiento que no haya nacido al aire libre y en movimento libre, en el cual no celebren una fiesta también los músculos. Todos los prejuicios proceden de las tripas. La carne sedentaria —ya lo dije una vez— es el auténtico pecado contra el espíritu santo».[13] (p.11)
  • «Las cosas que la humanidad ha tomado en serio hasta este momento no son ni siquiera realidades, son meras imaginaciones o, hablando con más rigor, mentiras nacidas de los instintos malos de naturalezas enfermas, de naturalezas nocivas en el sentido más hondo; todos los conceptos «Dios», «alma», «virtud», «pecado», «más allá», «verdad», «vida eterna». Pero en esos conceptos se ha buscado la grandeza de la naturaleza humana, su «divinidad»».[13] (p.18)

Crepúsculo de los ídolos, o cómo se filosofa con el martillo (1889)Editar

  • «Aun el más animoso de nosotros sólo raras veces tiene ánimo para lo que él propiamente sabe».[14]
  • «¿Cómo se mide la libertad en los individuos y en los pueblos? Por la resistencia que hay que vencer, por el esfuerzo que cuesta mantenerse arriba».[14]
  • «Hay algunas verdades en las que el valor de una cosa no consiste en lo que se obtiene al conseguirla, sino en lo que nos cuesta alcanzarla».[14]
  • «La belleza no es un azar. La belleza de una raza o de una familia, su gracia y su bondad en todos los ademanes no son también cosas que se logran con el trabajo; son, como el genio, el resultado de un trabajo que se ha ido acumulando generación tras generación».[14]
  • «La ociosidad es el comienzo de toda psicología. ¿Cómo?, ¿sería la psicología un vicio?».[14]
  • «No hay nada más condicionado, e incluso más limitado, que nuestro sentido de la belleza».[14]
  • «No hay nada que se dé menos entre los moralistas y los santos que la sinceridad; aunque digan e incluso crean lo contrario». [14]
  • «Sin música, la vida sería un error».[15]
    • Fuente: Sentencias y flechasLA REFERENCIA NO ES DE ESTA SECCIÓN <ref name=ratcliffe>Ratcliffe, Susan (ed.) (en inglés). [https://www.oxfordreference.com/view/10.1093/acref/9780191866692.001.0001/q-oro-ed6-00007886?rskey=Wce4ou&result=2781 «Friedrich Nietzsche 1844–1900».] ''Oxford Essential Quotations'', 6.ª ed. Oxford University Press, 2018. eISBN 9780191866692. Consultado el 17 de julio de 2021.</ref>

Citas de su epistolarioEditar

  • «Más allá de la lucha entre las naciones, lo que nos ha aterrado es aquella cabeza de hidra internacional que repentinamente hizo su temible aparición, como anuncio de luchas futuras muy distintas».
    • Nota: en una carta a su amigo el barón Carl von Gersdorff (21 de junio de 1871), semanas después de la Guerra franco-prusiana y de la Comuna de París.[16]

Citas sobre NietzscheEditar

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  • «El conocimiento y el ejemplo de Nietzsche fueron que la filosofía no es una abstracción fría, sino una experiencia vital, un sufrimiento y un sacrificio en favor de la humanidad».[17]
    • Thomas Mann
    • Fuente: «La filosofía de Nietzsche a la luz de nuestra experiencia» (1947)
  • «El filósofo de la abominable Alemania hitleriana es el Nietzsche malo, borracho de darwinismo, un Nietzsche que ni siquiera es alemán. El último gran filósofo de Alemania, el más escuchado por los doctos, es el casi antípoda de Nietzsche, Martin Heidegger, un metafísico de la humildad. Quienes, como Heidegger, creen en la profunda dignidad del hombre, no piensan mejorarlo exaltando su animalidad. El hombre heideggeriano es el antipolo del germano de Hitler».[18]
    • Antonio Machado
    • Fuente: «Notas inactuales a la manera de Juan de Mairena», en Los complementarios (1957), página 193.

ReferenciasEditar

  1. Palomo Triguero, Eduardo. Cita-logía, p. 265. Punto Rojo Libros, 2013. En Google Libros. Consultado el 23 de junio de 2019.
  2. Senosiáin, Serafín. El cuerpo tenebroso, p. 75. Editorial Pre-Textos, 1981, ISBN 9788485081400.
  3. Nietzsche, Friedrich (1999). Luis Fernando Moreno Claros, ed. La filosofía en la época trágica de los griegos. Valdemar. ISBN 9788477022619. Consultado el 3 de agosto de 2022 en Google Libros. 
  4. Martínez Estrada, Ezequiel. Heraldos de la verdad: Montaigne, Balzac, Nietzsche, p. 226. Editorial Nova, 1958. En Google Libros. Consultado el 20 de junio de 2019.
  5. Brennot, Philippe (2000). Punto de lectura (Suma de Letras), ed. El genio y la locura (or. Le génie et la follie) (3ª edición). Barcelona. p. 107. ISBN 84-663-0139-9. 
  6. Nietzsche, Friedrich W. «Die Geburt der Tragödie», en Werke, vol. I, p. 100. Karl Schlechta, ed., Fráncfort, Ullstein, 1979.
  7. Mejía Quintana, Oscar. El posestructuralismo en la filosofía política francesa contemporánea: presupuestos, críticas y proyecciones, p. 189. Univ. Nacional de Colombia, 2004. ISBN 9789587014198. En Google Libros. Consultado el 4 de abril de 2021.
  8. Nietzsche, Friedrich. «125. El loco». La gaya ciencia (en alemán). 
  9. Nietzsche, Friedrich. «366. En vista de un libro erudito». La gaya ciencia (en alemán). 
  10. 10,0 10,1 «Así habló Zaratustra». argentina.gob.ar. Consultado el 5 de julio de 2022. 
  11. 11,0 11,1 Santiesteban Oliva, Héctor (2003). Plaza y Valdes, ed. Tratado de monstruos: ontología teratológica. p. 55. ISBN 9789707222595. 
  12. Nietzsche, Friedrich W. Colección de Friedrich Nietzsche, p. 457. e-artnow, 2015. En Google Libros. Consultado el 23 de junio de 2019.
  13. 13,0 13,1 13,2 13,3 «Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es». Biblioteca universal. 
  14. 14,0 14,1 14,2 14,3 14,4 14,5 14,6 Nietzsche, Friedrich W. Crepúsculo de los ídolos o cómo se filosofa con el martillo. Alianza Editorial, ISBN 84-206-3395-X.
  15. Pardo Porto, Bruno. «Nietzsche, el músico frustrado que inspiró a los compositores». 28 de mayo de 2018. ABC. Consultado el 17 de julio de 2021.
  16. Nietzsche, Friedrich W. Werke, vol. IV, pp. 1042-1043. Karl Schlechta, ed., Fráncfort, Ullstein, 1979.
  17. Mann, Thomas (2000). Schopenhauer, Nietzsche, Freud. Madrid: Alianza Editorial. p. 135. ISBN 84-206-3912-5. 
  18. Machado, Antonio (1968 (2.ª ed.). Los complementarios. (Selección de Guillermo de Torre). Losada.