Miguel de Unamuno

escritor español
Miguel de Unamuno
«Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee».
«Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee».
Véase también
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Miguel de Unamuno (Bilbao, 29 de septiembre de 1864-Salamanca, 31 de diciembre de 1936) fue un escritor y filósofo español de la Generación del 98.

CitasEditar

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AEditar

CEditar

  • «Cada nuevo amigo que ganamos en la carrera de la vida nos perfecciona y enriquece más aún por lo que de nosotros mismos nos descubre, que por lo que de él mismo nos da».[2]
  • «Creer en Dios es, en cierto modo, crearle».[3]
  • «¡Creer lo que no vimos, no!, sino crear lo que no vemos. Crear lo que no vemos, sí, crearlo y vivirlo, y consumirlo, y volverlo a crear y consumirlo de nuevo, viviéndolo otra vez, para otra vez crearlo... y así; en incesante tormento vital».[4]
    • Nota: Respuesta a la pregunta ¿qué es la fe? en un artículo titulado «La fe».[4]

DEditar

  • «Déjales con lo que llaman sus ideas, cuando en realidad son ellos de las ideas que llaman suyas».[5]
    • Fuente: Los discursos de odio, de Martín Alonso Zarza.
    • Nota: Palabras en su lecho de muerte.
  • «¿De qué te sirve meterte a definir la felicidad si no logra uno con ello ser feliz?»[6]
    • Fuente: Del sentimiento trágico de la vida, capítulo 6.

EEditar

  • «El hombre es un producto social y la sociedad debe impedir que se pierda para ella».[8]
  • «El modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura».[9]
  • «El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia».[10]
  • «El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él».[11]
  • «En este libro tan profundamente anticristiano[12] leí aquello del programa de 1903 de la Action Francaise que "un verdadero nacionalista pone la patria ante todo y, por ende, concibe, trata y resuelve todas las cuestiones políticas en su relación con el interés nacional". Al leer lo cual me acordé de aquello de "mi reino no es de este mundo", y pensé que para un verdadero cristiano —si es que un verdadero cristiano es posible en la vida civil— toda cuestión política o lo que sea, debe concebirse, tratarse o resolverse en su relación con el interés individual de la salvación eterna, de la eternidad. ¿Y si perece la patria? La patria de un cristiano no es de este mundo. Un cristiano debe sacrificar la patria a la verdad».[13]
  • «Es débil porque no ha dudado bastante y ha querido llegar a conclusiones».[14]
  • «Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos».[15]
  • «Es en el aspecto religioso donde hay que ir a buscar lo más típico y lo más radical de un pueblo».[16]

HEditar

  • «Hasta un ateo necesita a Dios para negarlo».[17]
  • «Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas. Y la verdad se busca con humildad».[18]
  • «He dicho alguna vez, con escándalo acaso de ciertos pedantes, que la verdadera universidad popular española han sido el café y la plaza pública».[19]

JEditar

  • «Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante».[20]
    • Nota: Aunque en la mayoría de fuentes consultadas aparece Unamuno como autor, en varias se menciona la cita como un proverbio chino o de autor anónimo.

LEditar

  • «La Compañía de Jesús y la República de Chile son las dos grandes hazañas del pueblo vascongado».[21]
    • Atribuida por Pedro Laín Entralgo, en el artículo «Chile al trasluz», publicado en la revista Alférez, en enero de 1949.[22]
  • «La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual».[23]
    • Fuente: Del sentimiento trágico de la vida.
  • «La fe es la fuente de la realidad, porque es la vida; creer es crear».[24]
  • «La inmortalidad del alma, del alma que se escribe, del espíritu de la letra, es un dogma filosófico pagano».[25]
    • Fuente: La agonía del cristianismo.
  • «La moda, es decir, la monotonía en el cambio».[26]
  • «La opresión, una mentecatada. Hablar de nacionalidades oprimidas —perdonadme la fuerza, la dureza de la expresión— es sencillamente una mentecatada; no ha habido nunca semejante opresión, y lo demás es envenenar la Historia y falsearla».[27]
    • Fuente: «Don Miguel de Unamuno frente al Estatuto», ABC, 2 de junio de 1932.
  • «La razón es la muerte del fascismo».[28]
  • «La vida del hombre sobre la tierra es combate, y combate primero y ante todo consigo mismo».[29]
    • Fuente: Discurso con ocasión del I Centenario del nacimiento de Darwin, Valencia, 22 de febrero de 1909.
  • «Leyó esto: "Dios es una gran equis sobre la última barrera de los conocimientos humanos; a medida que la ciencia avanza, la barrera se retira". Y escribió al margen: "De la barrera acá, todo se explica sin él; de la barrera allá, ni con él ni sin él"».
    • Fuente: Del sentimiento trágico de la vida.
  • «Lo cierto es que creer en Dios es hoy, ante todo y sobre todo, para los creyentes intelectuales, querer que Dios exista».[30]
    • Del sentimiento trágico de la vida (capítulo 9).
  • «Los jesuitas [...] nos vienen con la cantinela esa del reinado social de Jesucristo, y con ese criterio político quieren tratar los problemas políticos y los económico-sociales. [...] El Cristo nada tiene que ver ni con el socialismo ni con la propiedad privada. [...] [Él] dijo que su reino no era de este mundo».
  • «Los que reniegan de Dios es por desesperación de no encontrarlo».[31]

MEditar

  • «Me ahogo, me ahogo, me ahogo en este albañal y me duele España en el cogollo del corazón».[32]
    • Fuente: Carta escrita en noviembre de 1923 a un español residente en Buenos Aires.[33]
    • Nota: Esta expresión del dolor por España, característico de los escritores de la Generación del 98, tiene su origen en el padre Feijoo, quien en 1739 había escrito: «El descuido de España lloro, porque el descuido de España me duele».[34]
  • «Me cago en el vapor, la electricidad y en los sueros inyectados».[35]
  • «Mi religión es buscar la verdad... aun a sabiendas que no he de encontrarla».[36]
    • Fuente: Del sentimiento trágico de la vida. La agonía del cristianismo.
  • «Mi situación económica se ha resuelto gracias a los americanos. Entre La Nación, de Buenos Aires —mi tribuna hoy—; Caras y Caretas, también de Buenos Aires, y el Diario Ilustrado, de Santiago de Chile, me han emancipado, ¡Gracias a Dios!, de la prensa española. Allí pagan triple que aquí y agradecen quintuple».[37]
    • Fuente: Robles, Laureano. Epistolario completo Ortega-Unamuno. Madrid, El Arquero, 1987.
    • Carta a su amigo Ignacio Zuloaga

NEditar

  • «Ni, pues, el anhelo vital de inmortalidad humana halla confirmación racional, ni tampoco la razón nos da aliciente y consuelo de vida y verdadera finalidad a ésta. Mas he aquí que en el fondo del abismo se encuentran la desesperación sentimental y volitiva y el escepticismo racional frente a frente, y se abrazan como hermanos. Y va a ser de este abrazo, un abrazo trágico, es decir, entrañadamente amoroso de donde va a brotar el manantial de la vida, de una vida seria y terrible».[38]
  • «No hay progreso sino por las ideas, y donde quiera que estas viven y obran, sean cuales fueren, se progresa, y no se progresa, sino que se estaciona un pueblo, donde el hueco de las ideas se llena con puras palabras...».[29]
    • Fuente: La oquedad sonora, 27 de enero de 1913
  • «No sé de que se trata, pero me opongo».[39]
    • Nota: Unamuno fue un agitador de conciencias. Se lo conoce como oponiéndose a todo. Entra —y la anécdota es fiel al espíritu— a una reunión a la que llega tarde y exclama: «No sé de qué se trata, pero me opongo».[39]

OEditar

  • «Obra de modo que merezcas a tu propio juicio y a juicio de los demás la eternidad, que te hagas insustituible, que no merezcas morir».[41]

PEditar

  • «Porque Augusto no era un caminante, sino un paseante de la vida».[42]
    • Fuente: Niebla[43]
    • Nota: Unamuno hace esta distinción porque al caminante se le supone un acto de voluntad y de elección, mientras que el paseante es un ser que simplemente se deja llevar por lo primero que se cruza en su camino.[42]

QEditar

  • «Qué aberración y no otra cosa es el hombre mera y exclusivamente racional».[sin fuentes]
    • Fuente: Del sentimiento trágico de la vida, capítulo 5.

SEditar

  • «Salvadnos jóvenes, verdaderos jóvenes, los que no mancháis las páginas de vuestros libros de estudio ni con sangre ni con bilis. Salvadnos por España, por la España de Dios, por Dios, por el Dios de España, por la Suprema Palabra creadora y conservadora».[44]

UEditar

  • «Una de las más fecundas tareas que a los escritores en lengua castellana se nos abren es la de forjar un idioma digno de los varios y dilatados países en que se ha de hablar, y capaz de traducir las diversas impresiones e ideas de tan diversas naciones. Y el viejo castellano, acompasado y enfático, lengua de oradores más que de escritores —pues en España los más de estos últimos son oradores por escrito— el viejo castellano necesita refundición. Necesita para europeizarse a la moderna más ligereza y más precisión a la vez... Revolucionar la lengua es la más honda revolución que puede hacerse. Sin ella, la revolución en las ideas no es más que aparente».[45]
    • Fuente: «La reforma del castellano», en Ensayos, I, pp. 92-93.

VEditar

  • «Venceréis pero no convenceréis».[46]
    • Fuente: Discurso en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre de 1936
    • Nota: Ante las actitudes amenazadoras de los militares presentes, «Unamuno tuvo que salir del recinto acompañado por la esposa del general Franco. A raíz del incidente, el claustro universitario destituyó a Unamuno como rector».

YEditar

  • «Y creía acaso en la resurrección de la carne, a la manera judaica, no en la inmortalidad del alma, a la manera platónica [griega] y en su segunda venida al mundo. Las pruebas de esto pueden verse en cualquier libro de exégesis honrada».[48]
    • Fuente: La agonía del cristianismo.
    • Nota: En referencia a Jesucristo.
  • «Y el Cristo dijo: "Padre, perdónalos, pues no saben lo que hacen", y no hay hombre que sepa lo que se hace. Pero ha sido menester convertir a la religión, a beneficio del orden social, en policía, y de ahí el infierno».
    • Fuente: Del sentimiento trágico de la vida, capítulo 4.
  • «Yo no aseguro ni puedo asegurar que hay otra vida; no estoy convencido de que la haya; pero no me cabe en la cabeza que un hombre de verdad no sólo se resigne a gozar más que de esta vida, sino que renuncie a la otra, y hasta la rechace».[49]
  • «¿Y qué es amor? ¿Quién definió el amor? Amor definido deja de serlo».[50]
    • Fuente: Niebla, capítulo IV.
  • «¿Y qué es el derecho a la vida? Me dicen que he venido a realizar no sé qué fin social; pero yo siento que yo, lo mismo que cada uno de mis hermanos, he venido a realizarme, a vivir».
    • Fuente: Del sentimiento trágico de la vida (Capítulo 1).
  • «Y si creo en Dios, o por lo menos creo creer en Él, es, ante todo, porque quiero que Dios exista, y después porque se me revela por vía cordial... Y me pasaré la vida luchando con el misterio».[23]

Citas sobre UnamunoEditar

  • «A la muerte de don Miguel de Unamuno, hubiera dicho Juan de Mairena: “De todos los grandes pensadores que hicieron de la muerte tema esencial de sus meditaciones, fue Unamuno el que menos habó de resignarse a ella.”».[51]
  • «... don Miguel de Unamuno, considerando nuestra literatura, había condenado un casticismo que califica de estéril, admitiendo que los escritores de América habían influido ya en las modernas maneras de escribirse el castellano. Pero no todos los intelectuales españoles compartían, en aquellos días, el criterio de Unamuno. Y nosotros, por reflejo defensivo, nos marginábamos voluntariamente de lo que en España se escribía».[53]
  • «El Gobierno ha resuelto clausurar el Ateneo de Madrid, destituir de su puesto y cátedra a D. Miguel de Unamuno y desterrarle [...]. La primera medida está fundada en la contumacia y tenacidad con que la citada Sociedad, separándose de sus fines y aun contra la voluntad de gran número de sus socios, viene dedicándose a hacer política estridente y perturbadora».[54]
  • «Este donquijotesco
    don Miguel de Unamuno, fuerte vasco,
    lleva el arnés grotesco
    y el irrisorio casco
    del buen manchego. Don Miguel camina,
    jinete de quimérica montura,
    metiendo espuela de oro a su locura,
    sin miedo de la lengua que malsina».
  • «Pocos escritores cuenta la literatura española contemporánea tan reaccionarios como Unamuno (...) Don Miguel no era un existencialista: era la Niña de los Peines y Conchita Piquer en una sola pieza, un fenómeno marginal y aberrante».[56]
  • «Unamuno ha dado una conferencia (política) en el Ateneo de Madrid sobre el alma. ¡Qué delirante galimatías es este hombre y este país!».
    • Nota: Originalmente, en catalán: «Unamuno ha donat una conferència (política) a l'Ateneu de Madrid sobre l'ànima. Quin delirant galimaties és aquest home i aquest país!».
    • Pla, Josep
    • Fuente: El quadern gris.[57]

Citas por autorEditar

Ortega y GassetEditar

Página principal: Ortega y Gasset
  • «... He leído el libro [Vida de don Quijote y Sancho] de don Unamuno de Vizcaya: casi todas las ideas de dicha obra me parecen bien, tanto que en un ensayo que por vía de ensayo había yo aquí compuesto y terminado aún no hace una semana, se hallaban casi todas; pero este hombre presenta solo las conclusiones y no tiene la caridad de ofrecer el camino para que se llegue o por que se ha llegado a ellas, de suerte que no creo lo entiendan. Además, ha tenido el secreto de hacer sobre el libro más simpático (en sentido científico) del universo, el libro más antipático y repelente de la tierra. [...] Comete, además, dos errores, uno de ellos indignante: el primero suponer que solo mueve al hombre el ansia de gloria al querer hacer algo más que lo vulgar y corriente. Esto es muchas veces pero no siempre. Y segundo, el desconsiderar a Cervantes, cuando acaso no existirá otra obra... que sean más obra y carne y sangre de su autor que ésta. Pero en fin, todo esto de Unamuno carece de importancia...».[58]
  • «La voz de Unamuno sonaba sin parar en los ámbitos de España desde hace un cuarto de siglo. Al cesar para siempre, temo que padezca nuestro país una era de atroz silencio».[46]
    • Fuente: La Nación (enero de 1937)

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Palomo Trigueros (2013), p. 265.
  2. Unamuno, Miguel de. Ensayos, volumen 7, p. 39. Editor Est. tip. de Fortanet, 1918. Procedencia del original: Universidad de Michigan.
  3. Unamuno (1983), p. 21.
  4. 4,0 4,1 Díaz-Peterson, Rosendo. Estudios sobre Unamuno. Verbum Editorial, 2013 ISBN 978-84-7962-802-4, p. 56.
  5. VV. AA. «El impacto del terrorismo en Europa occidental», del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, número 4, octubre de 2017, p. 37.
  6. Unamuno (1983), p. 149.
  7. Unamuno (1983), p. 416.
  8. Azorín y Unamuno Miguel de. Cartas y escritos complementarios, p. 102. Editor: Laureano Robles. Editorial Generalitat Valenciana, Conselleria de Cultura, Educació i Ciència, 1990.
  9. Palomo Trigueros (2013), p. 23.
  10. Capmany Sans, Dani; González Yuste, J. Luis; Marín Lecina, David. Tierra de nadie: para una educación y una sociedad internacionalista, p. 39. Editorial Visión Libros ISBN 978-84-9983-587-7.
  11. Palomo Trigueros (2013), p. 80.
  12. Maurras, Charles. Enquête sur la monarchie. Les Écrivains de la renaissance française. Editor Henri Dutrait-Crozon. 2.ª edición. Editorial Nouvelle Librairie Nationale, 1924. Procedencia del original: Universidad de Michigan. Digitalizado: 28 de junio de 2006.
  13. Robles Muñoz, Cristóbal. La Santa Sede y la II República, 1931. De la conciliación al conflicto, p. 19. Editorial Visión Libros, 2014, ISBN 978-84-1596-520-6.
  14. Albuquerque, Bruna Maria Jacques Freire de. Subcontratación y precarización del trabajo: Un estudio comparativo de la norma laboral brasileña y española, p. 667. Ediciones Universidad de Salamanca, 2014. ISBN 978-84-9012-467-3.
  15. Palomo Trigueros (2013), p. 254.
  16. Unamuno, Miguel de. Obras completas, volumen 1, p. 272. Editor Manuel García Blanco. Editorial Escelicer, 1966.
  17. Nieto Aguilar, Gilberto. El milagro del comienzo: Una transición de estudiante a profesor. Editorial Palibrio, 2012. ISBN 978-14-6334-273-9.
  18. Unamuno, Miguel de. Diario íntimo: (1897), p. 71. Editor Etelvino González López. Editorial Universidad de Salamanca, 2012. ISBN 978-84-9012-155-9.
  19. Unamuno, Miguel de. Obras completas, volumen 9, p. 445. Editor Manuel García Blanco. Editorial Escelicer, 1966.
  20. Ros Bernal, Ana María. Spira. Editorial Seleer, 2014. ISBN 978-84-9428-730-5, p. 1.
  21. Abellán, José Luis y Monclús, Antonio. El pensamiento español contemporáneo y la idea de América: El pensamiento en España desde 1939, volumen 1, p. 269. Editorial Anthropos, 1989, ISBN 978-84-7658-142-1.
  22. Laín Entralgo, Pedro, «Chile al trasluz», en Alférez, enero de 1949.
  23. 23,0 23,1 Unamuno (1983), p. 107.
  24. Díaz-Peterson, Rosendo. Estudios sobre Unamuno. Verbum Editorial, 2013 ISBN 978-84-7962-802-4, p. 16.
  25. Unamuno (1983), p. 386.
  26. Ortega Blake, Arturo. El gran libro de las frases célebres. Penguin Random House México, 2013. ISBN 978-60-73116-31-2.
  27. Torrealdai, Joan Mari. El libro negro del euskera. Editorial Ttarttalo, 1998, ISBN 978-84-8091-395-9, p. 83.
  28. Mitford, Nancy. Trifulca a la vista. Libros del Asteroide. Traducido por Patricia Antón de Vez Ayala-Duarte. Colaborador Charlotte Mosley. Editorial Libros del Asteroide, 2011. ISBN 978-84-9266-384-2.
  29. 29,0 29,1 Urrutia, Manuel M.ª. Evolución del pensamiento político de Unamuno, p. 138. Universidad de Deusto, 2009. ISBN 8498308437, 9788498308433. En Google Libros. Consultado el 18 de abril de 2020.
  30. Unamuno (1983), p. 235.
  31. López Quintás, Alfonso (2017), pág. 62.
  32. Cúneo, Dardo. Sarmiento y Unamuno. Editorial Universidad de Salamanca, 1997. ISBN 9788474818765, p. 54.
  33. Unamuno, Miguel de; Robles, Laureano. Epistolario americano (1890-1936). Editorial Universidad de Salamanca, 1996. ISBN 9788474819816, p. 484.
  34. Sebold, Russell P. Ensayos de meditación y crítica literaria. Editorial Universidad de Salamanca, 2004. ISBN 9788478006625, p. 261.
  35. Menéndez Alzamora, Manuel. La Generación del 14: Una aventura intelectual, p. 6. Colaborador Pedro Arjona. Editorial Siglo XXI de España Editores, 2009. ISBN 9788432315015.
  36. Unamuno (1983), p. 17.
  37. Azorín; Zumárraga, Verónica (ed.). Cien artículos de Azorín en «La Prensa», p. 23. Universidad de Alicante, 2012. En Google Libros. Consultado el 27 de octubre de 2019.
  38. García Bacca, Juan David. Nueve grandes filósofos contemporáneos y sus temas: Bergson, Husserl, Unamuno, Heidegger, Scheler, Hartmann, W. James, Ortega y Gasset, Whitehead, p. 108. Editorial Anthropos, 1990. ISBN 9788476582015.
  39. 39,0 39,1 Estado mayor de la opinión pública, números 1-12, p. XVIII. Publicado en 1977.
  40. Roberts, Stephen G. H. «Oyéndose casualmente a sí mismo: de Hamlet a Augusto Pérez.» EN: Chaguaceda Toledano, Ana (ed.). Miguel de Unamuno. Estudios sobre su obra, I. Jornadas Unamunianas, p. 95. (4: 2001: Salamanca). Universidad de Salamanca, 2003. ISBN 847800677X, 9788478006779. En Google Libros.
  41. Palomo Trigueros (2013), p. 212.
  42. 42,0 42,1 Chaguaceda Toledano, Ana. Miguel de Unamuno. Estudios sobre su obra. I. Editorial Universidad de Salamanca, 2003. ISBN 9788478006779, p. 62.
  43. Unamuno, Miguel de. Niebla, p. 19. Editor Juan Herrero-Senes. Edición anotada. Editorial Stockcero, Inc, 2010. ISBN 9781934768365.
  44. Discurso de Miguel de Unamuno en la apertura del curso académico de la Universidad de Salamanca el 30 de septiembre de 1934.
  45. Zamora Vicente, Alonso. «IV. ¿Una lengua más pobre?» Al trasluz de la lengua actual. Editorial Universidad Complutense, 1988. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 26 de octubre de 2019.
  46. 46,0 46,1 Miguel de Unamuno (electo, 1932). Real Academia Española. Consultado el 29 de octubre de 2020.
  47. Unamuno, Miguel de. Del sentimiento trágico de la vida. Editorial NoBooks Editorial, 1971.
  48. Unamuno (1983), p. 379.
  49. Ponce, Fernando. Aventura y destino de Valle Inclán. Editorial Ed. Marte, 1969, p. 70.
  50. Unamuno, Miguel de. Niebla. Editorial Booklassic, 2015. ISBN 978-96-3527-062-0. Capítulo IV.
  51. Machado, Antonio (1973 (5.ª ed.). Juan de Mairena II. Losada. p. 168 (XIX*). 
  52. Texto originalmente publicado en Madrid, revista de la Casa de la Cultura Española (ca. enero de 1937).
  53. Carpentier, Alejo. «Lo universal del habla americana». 24 de diciembre de 1977. El País.
  54. Garbisu Buesa, Margarita. «Entre la cacharrería y la biblioteca, dos siglos después». Rinconete. 17 de abril de 2020. Centro Virtual Cervantes. Consultado el 18 de abril de 2020.
  55. Machado, Antonio (1985). Poesías completas. Espasa-Calpe. p. 247. ISBN 8423920011. 
  56. Contra Unamuno y los demás, p. 22. Barcelona: Ediciones Península, 1975. ISBN 8429711031.
  57. Edición de 2005 en Biblioteca Básica de El Periódico (pág. 287); ISBN 84-96414-79-5.
  58. Garagorri, Paulino. «Unamuno y Ortega, frente a frente». Edición digital de la edición de Cuadernos Hispanoamericanos, núm. 190 (octubre 1965), pp. 15-32, 2016. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 2 de octubre de 2019.
  59. Leipzig, marzo de 1905.

BibliografíaEditar

  • Unamuno, Miguel de (1983). Del sentimiento trágico de la vida. La agonía del cristianismo. Ediciones AKAL. ISBN 978-84-7339-676-9.

Enlaces externosEditar