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Benito Pérez Galdós

novelista, dramaturgo, cronista y político español

CitasEditar

  • «Amenguada considerablemente mi vista, he perdido en absoluto el don de la literatura. Con profunda tristeza puedo asegurar que la letra de molde ha huido de mí, como un mundo que se desvanece en las tinieblas».[2]
    • 1915
  • «A pesar de toda mi labor pasada, si en el presente quiero vivir no tengo más remedio que dictar todas las mañanas durante cuatro o cinco horas y estrujarme el cerebro hasta que dé el último paso en esta vida».
    • Fuente: Entrevista en la revista El Caballero Audaz (c. 1915)
    • Nota: De acuerdo con Pedro Gómez Aparicio (1974), a raiz de esta entrevista, otra revista, La Esfera, se puso en contacto con Galdós para publicar por entregas (quince entregas entre 1915 y 1916) sus Memorias de un desmemoriado.[3]
  • «Asusta pensar que acaso las admiraciones más sinceras que tenemos son las de las personas que no nos han comprendido».[5]
  • «Como el agua a los campos, es necesaria la educación a nuestros secos y endurecidos entendimientos».
    • «Soñemos, alma, soñemos»[6]
  • «Como excelente medio de propagación, la entrega ha podido difundir lo malo; pero en igualdad de condiciones puede extender lo bueno y darle una extraordinaria circulación con la rapidez y la ubicuidad del periódico».[7]
    • Fuente: Revista de España, XV (1870), pp. 164-5
  • «El amor es un arte que nunca se aprende y siempre se sabe».[4]
  • «Este partido está pudriéndose por la inmensa gusanera de caciques y caciquillos. Tienen más que los monárquicos. En cada capital hay cincuenta que quieren imponer los caprichos de su vanidad y de su ambición a todos sus correligionarios... Y si nada más hubiera esos cincuenta, menos mal. Luego vienen los caciques de distrito y los de barrio... ¡Oh! !Esos vejestorios endiosados de Comité local y de barriada! ¡Papas rojos, que se creen infalibles e indiscutibles!
    Para hacer la revolución, lo primero, lo indispensable, sería degollarlos a todos. Si éstos trajeran la República, estaríamos peor que ahora. Sería cosa de emigrar. Suerte que no hay miedo a que la traigan. ¡Hay cada revolucionario que tiene un miedo feroz a la revolución!... Hubiera usted visto a algunos de ellos cuando la semana roja de Barcelona, cuando aquí se dijo que iba a estallar la huelga general, irse huyendo de Madrid como ratas... No sé qué diablos ocurría entonces, que a todos les salían negocios en provincias, o tenían por esas tierras de dios parientes enfermos de gravedad, que los llamaban... ¡Y para ver este espectáculo me vine yo de Santander e interrumpí mi veraneo!... Luego, son muchos los republicanos que no quieren que venga la República, porque no les conviene; van muy bien en el machito, haciendo la farsa de la oposición, sirviendo de comparsas en esta política repugnante, representando su papel de diputados o de concejales, u otros papeles peores.
    En este partido son muy pocos los directores que trabajan desinteresadamente por el ideal; la desorganización es indescriptible, no se puede imaginar; no hay espíritu de disciplina, ni siquiera instinto de conservación... Si no fuera porque veo esos caciquitos ir a su avío, sin saber disimularlo, creería que estaban locos. No se puede hacerlo peor para facilitar la victoria al adversario e imposibilitar la propia... Estoy harto de luchar sin esperanza de salvación entre tanta miseria. Así están disgregando la masa republicana, infiltrando el escepticismo entre los soldados de fila... ¡Oh! Usted no puede darse idea de lo que aquí se persiguen unos odios a otros y unas vanidades a otras... ¡Con qué ensañamiento, con qué perfidia, empleando todos los medios, hasta la difamación y la calumnia!
    Ha habido día que pensé meterme en casa y no ocuparme de política. Pero lo he pensado mejor. Voy a irme con Pablo Iglesias. Él y su partido son lo único serio, disciplinado, admirable, que hay en la España política. […] ¡Es por el socialismo por donde llega la aurora!».[9]
    • Fuente: El Imparcial, 13 de mayo de 1910, siendo diputado de la Conjunción Republicano-Socialista.
  • «Esto es insoportable. Esto es nauseabundo. En este partido se tropieza por excepción con hombres sinceramente republicanos, con hombres que deseen el advenimiento de la República».[9]
  • «Estoy satisfechísimo del resultado de las últimas elecciones. El Censo se ha convertido en republicano. Los socialistas nos han ayudado con desinterés y entusiasmo sin ejemplo. Ahora todos somos unos. El único programa es traer la República. Si no lo creyera posible me hubiera retirado. Tengo fe en el pueblo. No soy partidario de la revolución a plazo fijo, porque son peligrosas y poco duraderas. Los republicanos tenemos ahora una gran misión que cumplir y es la de republicanizar a España...».[10]
    • Fuente: El Liberal, Murcia, 27-XII-1909
    • Nota: Declaraciones tras la victoria de la Conjunción Republicano-Socialista en las elecciones municipales del 12 de diciembre de 1909.
  • «... Frente a cada escuela católica hay que levantar una laica. La mayoría de los Ayuntamientos presupuestan grandes cantidades para las asociaciones religiosas dedicadas a la enseñanza. Este es el mayor estigma y el más elocuente ejemplo de nuestro atraso...».[10]
    • Fuente: El Liberal, Murcia, 27-XII-1909
    • Nota: Declaraciones tras la victoria de la Conjunción Republicano-Socialista en las elecciones municipales del 12 de diciembre de 1909.
  • «Mientras más libros vendo, menos dinero gano. Voy a ser el único editor que se haya arruinado a fuerza de vender muchas ediciones».[2]

Citas por obrasEditar

Ángel Guerra (1891)Editar

  • «[don Suero] como todo toledano rico, era algo arqueólogo».[12]
  • «[Toledo está] compuesta exclusivamente de cuestas, callejones y pasadizos... Respetando los grandes monumentos: Catedral, Alcázar, San Juan y poco más, debemos meter la piqueta por todas partes, y luego alinear bien. (...) ¡Figúrate tú que hermoso sería aislar completamente la Catedral, ensanchar la calle del Comercio y poner un tranvía de punta a punta!».[12]

Dinero, dinero, dinero (1865)Editar

  • «El vil metal es causa de todos los conflictos: todas las crisis políticas son juegos de chicos, comparadas con una crisis financiera».[6]
  • «No es la Discordia, es la crisis. La crisis financiera, que es la más terrible de las crisis. La pobreza, mas no de uno, sino de todos los españoles, la bancarrota de una nación, la sublimidad del desfalco, el trueno reducido a su más augusta expresión».[6]

Doña Perfecta (1876)Editar

Artículo principal: Doña Perfecta


El abueloEditar

Episodios nacionalesEditar

Artículo principal: Episodios nacionales


Fortunata y Jacinta: dos historias de casadas (1887)Editar

Artículo principal: Fortunata y Jacinta


Gloria (1876)Editar

Artículo principal: Gloria (novela)


La de Bringas[14]Editar

La Fontana de Oro (1870)Editar

Artículo principal: La Fontana de Oro


La incógnita (1889)Editar

Artículo principal: La incógnita


La loca de la casa (1893)Editar

Artículo principal: La loca de la casa


Marianela (1878)Editar

Artículo principal: Marianela


Miau (1888)Editar

Artículo principal: Miau (novela)


Correspondencia epistolar entre Narcís Oller y Galdós (1884-1915)Editar

  • «Lo que sí le diré es que es tontísimo que V. escriba en catalán. Ya se irán Vds. curando de la manía del catalanismo y de la renaixença. Y si es preciso, por motivos que no alcanzo, que el catalán viva como lengua literaria, deje V. a los poetas que se encarguen de esto. La novela debe escribirse en lenguaje que pueda ser entendido por mayor número de gente. Los poetas que escriben para sí mismos, déjelos V. con su manía y véngase con nosotros. Le recibiremos a V., en el recinto de nuestro Diccionario con los brazos abiertos».[11]
    • Nota: Carta a Narcís Oller (8 de diciembre de 1884)
    • Fuente: William H. Shoemaker (1970). «Una amistad literaria: la correspondencia epistolar entre Galdós y Narciso Oller.» Boletín de la Academia de Buenas Letras XXX (1960-1964), p. 21.[11]
  • «No se duela usted de verme diputado. Yo no soy ni seré nunca político. He ido al Congreso porque me llevaron, y no me resistí a ello porque deseaba ha tiempo vivamente conocer de cerca la vida política».[8]
    • Nota: Carta a Narcís Oller
    • Fuente: William H. Shoemaker: Estudios sobre Galdós, Valencia, 1970, p. 205.[8]

Citas sobre GaldósEditar

  • «Abundan en la buena sociedad los adulterios, que Echegaray en muchos dramas, y Galdós en Realidad, han utilizado con diferente criterio. Porque, acostumbrados los abonados a perdonar como el Orozco de don Benito, prefieren ver en la escena lo que no se han atrevido a hacer: pegar el tiro echegarayesco a los adúlteros».[15]
    • Valle-Inclán
    • Fuente: Dougherty, D. 1983. Un Valle-Inclán olvidado: entrevistas y conferencias, p. 100. Madrid, Fundamentos.
  • «A finales del siglo XIX y principios del XX, España conoció a una generación de escritores portentosos que fueron los maestros de nuestro pensamiento. Yo conocí a la mayoría, conocí incluso al gran Galdós, del que más adelante adaptaría Nazarín y Tristana, mayor que los otros y de otra escuela. A decir verdad, solo lo vi una vez, en su casa, muy viejo y casi ciego, al lado del brasero, con una manta en las rodillas».[16]
    • Luis Buñuel
    • Fuente: Mi último suspiro, Editorial Debolsillo
  • «Como los revolucionarios, con quienes le tocó convivir y que fueron sus amigos, Giner a la cabeza, Galdós es profundamente religioso, pero no católico; hondamente cristiano, pero furibundo anticlerical».[17]
  • «Concretamente, él es quien incorpora e la novela las promesas, soliviantos y desengaños que acompañan al movimiento revolucionario; y al hacer eso radicaliza, por así decirlo, la ficción novelesca, inyecta en ella una tensión ideológica que no es sino reflejo de la radicalización que se ha producido en el mundo real y que el propio novelista siente con aguda intensidad».[18]
    • Juan López-Morillas
    • Fuente: Hacia el 98: literatura, sociedad, ideología. Madrid: Ariel, 1972, p. 30.
  • «Conservé lo esencial del personaje de Nazarín tal como está desarrollado en la novela de Galdós, pero adaptando a nuestra época ideas formuladas cien años antes, o casi».[16]
  • «Con su modestia en vestir corría parejas (sic) la frugalidad, nunca quebrantada, de la comida. Comió siempre poquísimo y sin ninguna complicación ni variedad. De todos los alimentos, era la fruta el que mayor deleite le causaba. Hasta las últimas complicaciones de su uremia, próximas a la muerte, gustó los plátanos de su tierra, con las harinas que fueron el primer alimento de su niñez».
  • «El más atrevido, el más avanzado, por usar una palabra muy expresiva de estos novelistas, y también el mejor, con mucho, de todos ellos, es Benito Pérez Galdos [...] Galdós no es, ni con mucho, un revolucionario, ni social ni literario: ama la medida en todo, y quiere ir a la libertad, como a todas partes, por sus pasos contados».[22]
  • «En un momento dado, me di cuenta de que nunca hablaba de Galdós... Y llegó el momento de los créditos de la película. Se hace la lista de créditos y no aparecía el nombre de Galdós. Dije: ‘Bueno, eso no es posible.’ ‘Bueno —me contestó—, es que esto es muy personal, esto no tiene nada que ver con Galdós’. Le dije: ‘Pero ¿cómo que no tiene nada que ver con Galdós?’ Y puso un crédito muy chiquito, así, en la película. Grandes celos de Galdós. Esto a mí me impresionó extraordinariamente».[16]
    • Carlos Velo (1909-1988), cineasta español
    • Fuente: Max Aub Conversaciones con Buñuel de Max Aub
  • «... este hombre, vejado injustamente, ha revelado España a ojos de los españoles, que la desconocían; este hombre ha hecho que la palabra ESPAÑA no sea una abstracción, algo seco y sin vida, sino una realidad; este hombre ha dado ideas y sentimientos que estaban flotantes, dispersos, inconexos, una firme solidaridad y unidad; este hombre, a través de su vasta, inmensa obra, a lo largo de numerosos volúmenes que han salido de su pluma, ha ido haciendo lo que Menéndez y Pelayo ha hecho análogamente en otro orden de cosas: ha reunido en un solo haz, en una sola corriente, la muchedumbre de "sensaciones" que andaban dispersas, que han sido creadas parcialmente, fragmentariamente en tiempos diversos».[21]
    • Azorín
    • Fuente: El Sol, 4 de enero de 1920
  • «Galdós, en el siglo XIX, en plena posesión de su personalidad, crea un paralelismo del Quijote».[24]
    • Azorín
    • Fuente: Cervantes y Galdós
    • Nota: Se refiere a la primera novela dialogada de Galdós, Realidad (1890), respecto a la cual señala «En esta obra hay que renunciar a señalar las frases felices y rasgos inspirados porque sería necesario señalarlo todo».[24]
  • «Galdós fue un trabajador indefatigable hasta el último instante de su existencia. Se levantaba con el sol y escribía regularmente hasta las diez de la mañana. Escribía con lápiz, porque mojar la pluma en el tintero le hacía perder el tiempo, o le distraía y desconcertaba».
  • «La historia, las historias que cuenta Galdós, lo son de una vida arrolladora. Una vida arrolladora que se pierde y deshace en historias, que se desangra en ellas literalmente».[23]
  • «La nueva generación de escritores debe a Galdós todo lo más íntimo y profundo de su ser: ha nacido y se ha desenvuelto en un medio intelectual creado por el novelista [...] La idealidad ha nacido del mismo conocimiento exacto, del mismo amor, de la misma simpatía por una realidad española, pobre, mísera, de labriegos infortunados, de millares y millares de conciudadanos nuestros que viven agobiados por el dolor y mueren en silencio. Galdós —como hemos dicho— ha realizado la obra de revelar a España a los españoles».[24]
  • «Le gustan las mujeres... lo que nadie puede imaginarse, pero todo se lo calla y de estas cosas ni Dios le saca una palabra».[28]
  • «Los españoles solemos admirar el volumen de lo escrito por Galdós, pero las escasas narraciones de Alas tienen una calidad muy superior».[29]
    • Gonzalo Torrente Ballester
    • Fuente: Durante el acto de presentación en Barcelona de su libro Quizá nos lleve el viento al infinito (Plaza y Janés, 1984).[29]
  • «Los últimos años de Galdós fueron para este un continuo tormento. Recogido en el hotel madrileño de su sobrino, José Hurtado de Mendoza, pobre enfermo y solo, los capítulos postreros de la novela de su vida han tenido una honda emoción de tristeza y orfandad. Y nadie mejor que yo lo sabe, pues he sido testigo de ellos, y no pocas veces he compartido con el maestro la terrible amargura de su soledad».[2]
  • «Más de veintitrés años hace (período considerable en la vida del Sr. Pérez Galdós y en la mía, y bastante próximo al que Tácito llamaba magnum aevi humani spatium tuve la honra de estrechar relaciones de amistad con el fecundísimo y original novelista, cuya entrada en nuestro gremio festeja hoy la Real Academia Española. Desde entonces, á pesar del transcurso del tiempo, que suele enfriar todos los afectos humanos, y á pesar de nuestra pública y notoria discordancia en puntos muy esenciales, y á pesar, en fin, de los muy diversos rumbos que hemos seguido en las tareas literarias, nuestra amistad, como cimentada en roca viva, ha resistido á todos los accidentes que pudieran contrariarla, y ni una sola nube la ha empañado hasta el presente. Baste decir que ni siquiera se ha quejado de mí el Sr. Galdós, porque habiendo sido elegido miembro de esta Academia en 1889, venga, por culpa mía principalmente, á recibir siete años después la investidura que le otorgaron vuestros sufragios, con aplauso unánime de la crítica y del pueblo español, que ve en el Sr. Galdos á uno de sus hijos predilectos y de los que con más gloria han hecho sonar el nombre de la patria, donde quiera que la literatura de imaginación es conocida y estimada».[30]
    • Marcelino Menéndez y Pelayo
    • Nota: Contestación de Menéndez y Pelayo al discurso de recepción de Benito Pérez Galdós ante la Real Academia Española (febrero de 1897)
  • «No hay más que recordar que Clarín, hablando en su folleto Galdós de las ausencias que se notan en el arte del maestro, dice que Galdós no siente el paisaje. En efecto, Galdós era un espíritu ciudadano; aplicaba toda su atención a estudiar la trama menuda de la clase media; toda su órbita se reduce a las callejuelas de Madrid».[31]
    • Fuente: «Galdós», La Prensa (Buenos Aires), domingo 22 de febrero de 1920
  • «Pero muy pocas personas lo saben. Es la continuación de Nazarín: la marquesa de Halma, y el castillo, y todos los mendigos; pero Buñuel no lo reconoce ni aparece el nombre de Galdós. Ama a Galdós, pero él se considera de tal modo creador, y lo es en sus obras, que olvida de dónde sale, de dónde arrancó. Y eso no me gusta, y es la única cosa, quizá, que yo tengo como un defecto de Buñuel. Porque ¡qué le importa a él que sea de Galdós! Porque además lo quiere, lo admira y siempre lo está estudiando y haciendo películas, y planeando hacer Ángel Guerra, y planeando hacer esto y lo otro, ¿no?, constantemente».[16]
    • Carlos Velo (1909-1988), cineasta español
    • Fuente: Max Aub Conversaciones con Buñuel de Max Aub
  • «Psicológicamente, es posible identificar a Galdós en el personaje de Orozco, ya que la Pardo Bazán se ha reconocido en el de Augusta (...) Lo sucedido en La incógnita y en Realidad tiene una base real...».[32]
  • «Si se perdiera todo el material histórico de esos años —el siglo XIX—, salvándose la obra de Galdós, no importaría. Está ahí completa, viva, real, la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor».[16]
  • «Solo un escritor, Pérez Galdós, ha desentrañado el burbujeo de los gérmenes de la España capitalista que se nos echa encima. En su libro Mendizábal abundan los brochazos en que los ojos del novelista más se han fijado en la patria de hoy, que en la de nuestros abuelos».[33]
  • «[Tanto Galdós como Oller] son visionarios de lo visible, alucinados de lo real que persiguen y descubren lo característico, lo simbólico, lo grotesco, lo melodramático, lo irónico y sobre todo la pronunciada individualidad de sus personajes, entre los cuales aparecen contrastes incesantes. Son mythopoets, cuyo campo predilecto de exploración mítica es la ciudad».[34]
    • Claudio Guillén
    • Fuente: Entre lo uno y lo diverso. Introducción a la literatura comparada, p. 374. Ed. Crítica. Barcelona (1985)
  • «Trabaja habitualmente desde las siete de la mañana a las doce o la una, en cosas originales: por término medio escribe de ocho a veinte cuartillas grandes. Las manda en seguida a la imprenta y por la tarde corrige, o mejor dicho, rehace completamente lo escrito, quitando y tachando por lo general; añadiendo, raras veces».
  • «Un grave deber episcopal me obliga a dirigirme a Vuestra Excelencia con una petición. Se trata de lo siguiente: El Cabildo Insular de Gran Canaria ha comprado la casa nativa de don Benito Pérez Galdós, y se propone erigir en ella el “Museo Pérez Galdós” con los originales de sus obras y enseres que para ello ha adquirido. [...] Es decir, que en la Ciudad, Capital de nuestra Diócesis, y cuna de tantos hijos ilustres, se le va a rendir el singularísimo honor de convertir en museo su casa nativa, precisamente al autor de obras cuyo sectarismo anticlerical y heterodoxo le constituyó en el portaestandarte y símbolo de una de las más inicuas e infames campañas perpetradas a principios de siglo en España contra la Iglesia católica, en dos de sus entidades predilectas, el Clero y las Órdenes Religiosas. […] Un autor cuya obra literaria es la menos canaria imaginable, y a la que Canarias nada debe, porque su autor jamás describe su tierra nativa, ni la cita jamás en ellas (monstruoso caso de excepción en la Historia de la Literatura Universal), y, desde luego (que es lo que más importa), una de las obras literarias más sectarias, nocivas y contrarias al catolicismo y a sus instituciones predilectas, que registra la Historia de la Literatura Española...».[35]
    • Antonio Pildain y Zapiain (1890-1973), obispo de Canarias entre 1936 y 1966
    • Nota: Carta de Pildain a Franco (20 de julio de 1959) con motivo de la próxima apertura de la Casa-Museo Pérez Galdós.

ReferenciasEditar

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 García, Fernando. «Los amores de Galdós.» 31 de octubre de 2019. La Vanguardia. Consultado el 31 de octubre de 2019.
  2. 2,0 2,1 2,2 Viana, Israel. El terrible «tormento» de Galdós en sus últimos años de vida: «Pobre, enfermo y solo.» ABC. Consultado el 23 de junio de 2019.
  3. Percival, Anthony. «Galdós y lo autobiográfica: Notas sobre Memorias de un desmemoriado», p. 807. Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 30 de septiembre de 2019.
  4. 4,0 4,1 Palomo Triguero, Eduardo. Cita-logía. Editorial Punto Rojo Libros, S.L. ISBN 978-84-16068-10-4, p. 182.
  5. Amate Pou, Jordi. Paseando por una parte de la Historia: Antología de citas. Editorial Penguin Random House Grupo Editorial España, 2017. ISBN 9788417321871, p. 117.
  6. 6,0 6,1 6,2 Efe/Ana Mendoza.«Galdós y "la fe nacional".» La Vanguardia. Consultado el 23 de junio de 2019.
  7. Aparici Llanas (1982), p. 27.
  8. 8,0 8,1 8,2 8,3 García Pinacho, María del Pilar. «Galdós en 1904: “Contra paciencia, acción; contra miseria, bienestar”.» EN: VII Congreso Internacional Galdosiano/Sección I. Textos galdosianos del siglo XX. Congresos Internacionales de Estudios Galdosianos. Consultado el 18 de noviembre de 2019.
  9. 9,0 9,1 Anales Galdosianos, volúmenes 19-20. Colaborador University of Pittsburgh. Editorial University of Pittsburgh, 1984, pp. 92-93.
  10. 10,0 10,1 Dendle, Brian J. «An interview with Galdós, 1909.» Anales galdosianos. Año XXIX-XXX, 1994-1995. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 26 de junio de 2019.
  11. 11,0 11,1 11,2 Sotelo Vázquez, Adolfo. De Cataluña y España. Relaciones culturales y literarias (1868-1960), pp. 56, 58-9. Edicions Universitat Barcelona, 2014. ISBN 8447538036, 9788447538034. En Google Books. Consultado el 18 de noviembre de 2019.
  12. 12,0 12,1 Calvo, Mariano. «Navarro Ledesma, un talento malogrado.» ABC. Consultado el 2 de octubre de 2019.
  13. Pérez Galdós, Benito. El abuelo. Editorial NoBooks Editorial, 2012. En Google Books. Consultado el 23 de junio de 2019.
  14. La de Bringas. Volumen 1 de Library of Alexandria. Benito Pérez Galdós. Editorial Library of Alexandria, 1971. ISBN 9781465566591.
  15. Román Gutiérrez, María Isabel. «El tema del honor y la renovación teatral española.» EN: Crespo Matellan, S. et al. Teoría y análisis de los discursos literarios: Estudios en homenaje al profesor Ricardo Senabre Sempere, p. 365. Número 324 de Acta Salmanticensia: Estudios filológicos. Universidad de Extremadura; Universidad de Salamanca. Ediciones Universidad de Salamanca, 2009. ISBN 8478002863, 9788478002863. En Google Books. Consultado el 27 de octubre de 2019.
  16. 16,0 16,1 16,2 16,3 16,4 16,5 Zurro, Javier. «Pérez Galdós, el único autor al que respetó (y envidió) Luis Buñuel.» 31 de octubre de 2019. El Español. Consultado el 31 de octubre de 2019.
  17. Aparici Llanas (1982), p. 120.
  18. Lanzuela Corella, M.ª Luisa. «La literatura como fuente histórica: Benito Pérez Galdós.» Actas XIII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas (Tomo II), p. 261. EN: Egido, Aurora y César Antonio Molina. Actas de los congresos de la AIH. ISBN 84-690-1615-6. Centro Virtual Cervantes. Consultado el 16 de noviembre de 2019.
  19. 19,0 19,1 19,2 Menéndez Onrubia Carmen. Introducción al teatro de Benito Pérez Galdós, p. 46. Editorial CSIC-CSIC Press, 1983. ISBN 8400055381, 9788400055387. En Google Books. Consultado el 2 de octubre de 2019.
  20. 20,0 20,1 20,2 Oleza, Joan. «Galdós y la ideología burguesa en España: de la identificación a la crisis.» La novela del XIX: del parto a la crisis de una ideología, Valencia, Bello, 1976, pp. 89-137. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 1 de noviembre de 2019.
  21. 21,0 21,1 El Sol. Biblioteca Nacional de España. Consultado el 23 de junio de 2019.
  22. 22,0 22,1 22,2 Aparici Llanas (1982), p. 106.
  23. 23,0 23,1 23,2 23,3 23,4 Puente, Antonio. «El misterioso silencio de Galdós sobre sus orígenes canarios.» 12 de junio de 2018. El País. Consultado el 1 de septiembre de 2019.
  24. 24,0 24,1 24,2 Rubio Cremades, Enrique. «Anotaciones y acotaciones de Azorín a los textos de Galdós.» Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 23 de junio de 2019.
  25. Maillard, María Luisa. María Zambrano: La literatura como conocimiento y participación. Universitat de Lleida, 1997. ISBN 848409698X, 9788484096986. En Google Books. Consultado el 20 de noviembre de 2019.
  26. Zambrano, María. La España de Galdós. Ediciones Endymon, 1989. ISBN 84-7731-035-5. Comunidad de Madrid. Consultado el 20 de noviembre de 2019.
  27. Gilman, Stephen. Del Arcipreste de Hita a Pedro Salinas, p. 126. Universidad de Salamanca, 2002. ISBN 847800856X, 9788478008568. En Google Books. Consultado el 30 de septiembre de 2019.
  28. Escolar, Arsenio. «Las mujeres de Galdós.» (publicado originalmente en Cambio 16 el 30 de enero de 1989.) 20 minutos. Consultado el 2 de octubre de 2019.
  29. 29,0 29,1 Delclós, Tomàs. «Torrente Ballester describe en su última novela un robot que muere clamando al cielo.» 23 de marzo de 1984. El País. Consultado el 30 de septiembre de 2019.
  30. «Discursos leídos ante la Real Academia Española en las recepciones públicas del 7 y el 21 de febrero de 1897/Menéndez y Pelayo, Pereda, Pérez Galdós», pp. 33-4. Madrid: Estab. Tip. de la Viuda e Hijos de Tello, 1897. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 19 de noviembre de 2019.
  31. Azorín; Zumárraga, Verónica (ed.). Cien artículos de Azorín en «La Prensa», pp. 207-8. Universidad de Alicante, 2012. En Google Books. Consultado el 23 de junio de 2019.
  32. Acosta, Eva. «A través del espejo. Emilia Pardo Bazán como personaje literario en dos novelas de Benito Pérez Galdós y una de Blasco Ibáñez.» La Tribuna: cuadernos de estudios da Casa Museo Emilia Pardo Bazán, año 4, núm. 4 (2006), pp. 83-112. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2017 (pdf). Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 27 de octubre de 2019.
  33. Dendle, Brian J. (en inglés). Galdós: The Mature Thought, p. 47. University Press of Kentucky, 2015. ISBN 0813162777, 9780813162775. En Google Books. Consultado el 31 de octubre de 2019.
  34. Arroyo Almaraz, Antonio. «Benito Pérez Galdós y Narcís Oller: Formulación y percepción narrativas de la ciudad.» EN: Revista de Lenguas y Literaturas Catalana, Gallega y Vasca de la UNED, núm. 7 (2001). Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 19 de noviembre de 2019.
  35. González, Franck; Casa-Museo Pérez Galdós. «La Casa-Museo Pérez Galdós, apuntes sobre su historia (1954-1962)», p. 42 (pdf). EN: Arencibia, Yolanda; Gullón, Germán; Galván González, Victoria et al. (eds.) (2018): La hora de Galdós, pp. 35-50. Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, ISBN: 978-84-8103-888-0. Casa-Museo Pérez Galdós. Consultado el 18 de noviembre de 2019.

BibliografíaEditar

  • Aparici Llanas, María Pilar (1982). Las novelas de tesis de Benito Pérez Galdós. Editorial CSIC-CSIC Press.  En Google Books. Consultado el 26 de junio de 2019.
  • Pérez Galdós, Benito (1887). Fortunata y Jacinta: dos historias de casadas. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (edición digital basada en la edición de Madrid, Imprenta de La Guirnalda, 1887).  En Google Books. Consultado el 27 de junio de 2019.
  • Pérez Galdós, Benito (1878). Marianela. 2.ª edición. Imprenta de La Guirnalda.  En Google Books. Consultado el 23 de junio de 2019.