León Tolstói

escritor ruso
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León Tolstói
«El conocerse demasiado o demasiado poco, constituye un estorbo para el acercamiento de dos personas»
«El conocerse demasiado o demasiado poco, constituye un estorbo para el acercamiento de dos personas»
Véase también
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León Tolstói (9 de septiembre de 1828-20 de noviembre de 1910), fue un escritor y pedagogo ruso.

CitasEditar

  • «Comprenderlo todo es perdonarlo todo».[1]
  • «Cuando pienso en todos los males que he visto y sufrido a causa de los odios nacionales, me digo que todo ello descansa sobre una odiosa mentira: el amor a la patria».[2]
  • «El arte más fácil y a la vez más difícil es el de saber ser feliz».[1]
  • «El dinero es una nueva forma de esclavitud, que sólo se distingue por el hecho de que es impersonal, de que no existe una relación humana entre amo y esclavo».[3]
  • «El secreto de la felicidad no consiste en hacer siempre lo que se quiere sino en querer hacer siempre lo que se hace».[1]
  • «El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad».[1]
  • «El único sentido de esta vida consiste en ayudar a establecer el reino de Dios».[4]
  • «Las familias felices son todas iguales. Cada familia infeliz es infeliz a su manera».[5]
  • «La vida conyugal es una barca que lleva dos personas en medio de un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hundirá».[6]
  • «Mientras continúe habiendo mataderos, habrá campos de batalla».[7]
  • «Mientras nuestros cuerpos sean las tumbas vivientes de animales, ¿cómo podemos esperar alguna condición ideal en la tierra?».[8]
  • «No hagas el mal y no existirá».[9]
  • «No hay más que un modo de ser felices: vivir para los demás».[1]
  • «Pfuel era uno de esos hombres desesperadamente obstinados y arrogantes que serían capaces de llegar hasta el final por sus propias ideas, seguro de sí mismo como sólo un alemán puede estarlo, porque sólo un alemán podría estar seguro de sí mismo sobre la base de una idea abstracta, la ciencia, el supuesto conocimiento de la verdad absoluta. Un francés está seguro de sí mismo porque se ve a sí mismo terriblemente encantador, mental y físicamente, tanto para hombres como para mujeres. Un inglés está seguro de sí mismo sobre la creencia de que es ciudadano del estado mejor organizado del mundo y también porque como inglés siempre sabe qué hay que hacer y todo lo que hace está bien, ya que es inglés. Un italiano está seguro de sí mismo porque se emociona y se olvida fácilmente de sí mismo y de los demás. Un ruso está seguro de sí mismo porque no conoce nada y no quiere conocer nada, porque no cree que se pueda conocer nada por completo. Un alemán seguro de sí mismo es el peor de todos, el más impasible y el más repugnante, porque imagina que conoce la verdad por medio de una rama de la ciencia que es una pura invención suya, aunque el la percibe como una verdad absoluta».
  • «¿Qué es la guerra? ¿Qué se necesita para tener éxito en las operaciones militares? ¿Cuáles son las costumbres de la sociedad militar? La finalidad de la guerra es el homicidio; sus instrumentos, el espionaje, la traición, la ruina de los habitantes, el saqueo y el robo para aprovisionar al ejército, el engaño y la mentira, llamadas astucias militares; las costumbres de la clase militar son la disciplina, el ocio, la ignorancia, la crueldad, el libertinaje y la borrachera, es decir , la falta de libertad. A pesar de todo esto, esa clase superior es respetada por todos. Todos los reyes, excepto el de China, llevan el uniforme militar y se conceden las mayores recompensas al que ha matado más gente... Los soldados se reúnen como, por ejemplo, sucederá mañana, para matarse unos a otros. Se matarán y se mutilarán decenas de miles de hombres y, después, se celebrarán misas de acción de gracias porque se ha exterminado a mucha gente (cuyo número se suele exagerar), y se proclamará la victoria creyendo que cuantos más hombres se ha matado, mayor es el mérito».
    • Fuente: Guerra y Paz.
  • «Si un hombre aspira a vivir una vida más amorosa y espiritual, su primera decisión debería ser la de abstenerse de matar y comer animales. El movimiento vegetariano debe llenar de alegría las almas de aquellos que tienen en el corazón la realización del Reino de Dios en la tierra. Por matar animales para alimentarse, el hombre suprime innecesariamente su capacidad espiritual más grande, aquella de simpatía y piedad hacia las criaturas vivas como él mismo, y por violar sus propios sentimientos se vuelve cruel».[11]
  • «Sobre la Tierra hay millones de hombres que sufren: ¿por qué estáis al cuidado de mí solo?».[12]
  • «Sólo hay una manera de poner término al mal, y es el devolver bien por mal».[13]
  • «Sucede a veces que se discute porque no se llega a comprender lo que pretende demostrar nuestro interlocutor».[1]
  • «Todas las familias felices se parecen entre sí; las infelices son desgraciadas en su propia manera».[14]
  • «Todos los males del mundo provienen de que el hombre cree que puede tratar a sus semejantes sin amor».[15]
  • «Todos quieren cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo».[16]
  • «Un zar, hallándose enfermo, dijo:
¡Daré la mitad de mi reino a quien me cure!
Entonces todos los sabios se reunieron y celebraron una junta para curar al zar, mas no encontraron medio alguno.
Uno de ellos, sin embargo, declaró que era posible curar al zar.
- Si sobre la tierra se encuentra un hombre feliz —dijo— quítesele la camisa y que se la ponga al zar, con lo que éste será curado.
El zar hizo buscar en su reino aun hombre feliz. Los enviados del soberano se esparcieron por todo el reino, mas no pudieron descubrir a un hombre feliz. No encontraron un hombre contento con su suerte.
El uno era rico, pero estaba enfermo; el otro gozaba de salud, pero era pobre; aquél, rico y sano, quejábase de su mujer; éste de sus hijos; todos deseaban algo.
Cierta noche, muy tarde, el hijo del zar, al pasar frente a una pobre choza, oyó que alguien exclamaba:
- Gracias a Dios he trabajado y he comido bien. ¿Qué me falta?
El hijo del zar sintióse lleno de alegría; inmediatamente mandó que le llevaran la camisa de aquel hombre, a quien a cambio había de darse cuanto dinero exigiera.
Los enviados presentáronse a toda prisa en la casa de aquel hombre para quitarle su camisa; pero el hombre feliz era tan pobre que no tenía camisa».[17]
  • «Quédate en el rincón hasta que dejes de pensar en osos blancos».[18]
    • Nota: Cuenta Tólstoi, como ejemplo de obsesión, que esta fue la condición que le puso su hermano para permitirle entrar en su club, prueba que no superó, ya que bastó que se lo dijera para que se pasase el día pensando en osos blancos.[18]
  • «Vivir en contradicción con la razón propia es el estado moral más intolerable».[19]
  • «Todos los géneros de felicidad se asemejan, pero cada desgracia tiene su carácter peculiar».[20]

Citas sobre TolstoiEditar

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,7 1,8 1,9 Ortega Blake (2013).
  2. Sarú Toledo, Zulema. Parliament. Ediciones Escritores Argentinos de Hoy, 2005, p. 9
  3. Palomo Triguero (2013), p. 98.
  4. Palomo Triguero (2013), p. 99.
  5. Bernal Martínez de Soria, Aurora. La familia como ámbito educativo, p. 23. Rialp, 2005. ISBN 9788432135538.
  6. Pérez Gallardo, Leonardo B.; Ángel Acedo Penco. El divorcio en el derecho iberoamericano. Editorial Reus, 2010. ISBN 9788429016116.
  7. Balmelli, Carlos Mateo. La pasión de Lucrecia. Penguin Random House Grupo Editorial Chile, 2015. ISBN 9789996770449.
  8. Expresión y vida: prácticas en la diferencia. Editor Escuela Superior de Administración Pública (Colombia). Editor Escuela Superior de Administración Pública, ESAP, Instituto de Investigaciones-Grupo de Derechos Humanos, 2002. ISBN 9789586521390
  9. Israel, Ricardo. El libro de las verdades. Citas citables. RIL Editores, 2011, p. 160.
  10. Aparicio Cortés, Elena. La novela intrahistórica: presencia de Lev Tolstói en Paz en la guerra de Miguel de Unamuno. Servicio Editorial, Universidad del País Vasco, 1995, p. 51.
  11. Alberto Álvarez, Ariel. Yoga Occidentalis. Editorial Punto Rojo Libros, 2014. ISBN 9781629347998, p. 55.
  12. Muñoz, Félix. La marca de la felicidad - versión intereactiva. LID Editorial, 2014. ISBN 9788483569436, p. 19.
  13. Herrera Carles, Humberto. 500 Frases, pensamientos para la vida. Editor Lulu.com. ISBN 9781105216565, p. 53.
  14. Panati, Charles. Las cosas nuestras de cada día. Editorial E.A. Bárom, 1991, p. 30.
  15. Garrido, Rocío. Estoy Viva. Editorial Trafford Publishing, 2009. ISBN 9781425186418.
  16. Maxwell, John C. 3 Decisiones que toman las personas exitosas: El mapa para alcanzar el éxito. Editorial HarperCollins Christian Publishing, 2016. ISBN 9780718082277, p. 85.
  17. Tolstói, León. El Zar y la Camisa. Edición ilustrada. Editorial Panamericana Editorial, 2003. ISBN 9789583009204.
  18. 18,0 18,1 Escribano Hernández, Asunción. Literatura y publicidad: El elemento persuasivo-comercial de lo literario. Editorial Comunicacion Social, 2011. ISBN 9788492860197, p. 145.
  19. Palomo Triguero (2013), p. 74.
  20. Frases célebres de hombres célebres. Compilado por Manuel Pumarega. 3ª Edición. Editorial México, 1949, p. 88.
  21. Zweig, Stefan. Tolstoi. Editorial Apolo, 1948, p. 20.

BibliografíaEditar

  • Ortega Blake, Arturo (2013). El gran libro de las frases célebres. Penguin Random House Grupo Editorial, México. ISBN 6073116314, 9786073116312. En Google Books.