Exterminio de los Conchos. México, siglo XVII.

Exterminio es la acción de matar o eliminar por completo de un lugar un conjunto de seres vivos [1].

CitasEditar

  • «... Como era día de San Juan Bautista, celebró la misa el deán Bermúdez, y todos los soldados la oyeron devotamente, pidiendo a Dios con las armas en la mano les favoreciese en el exterminio de aquella pobre nación que iban a invadir...»
    • José de Viera y Clavijo
    • Fuente: Relación de la llegada de Juan Rejón y de la elección del Real de Las Palmas, donde se asentaría la actual ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.
  • «Descubrir un sistema para evitar la guerra es una necesidad vital para nuestra civilización; pero ningún sistema tiene posibilidades de funcionar mientras los hombres sean tan desdichados que el exterminio mutuo les parezca menos terrible que afrontar continuamente la luz del día».[2]
  • «El hospital tiene su origen en el lazareto y la leprosería, que también son los modelos de las prisiones y los campos de exterminio, y tiene que ser suprimido así como muchas otras fealdades de nuestra tradición. Un hombre tiene que vivir ser curado y morir en su ambiente y en su mundo de intereses y afectos».[3]
  • «El Opus Dei es la expresión de un catolicismo de cruzada, de lucha y de exterminio, de exaltación de la voluntad con fines belicistas.» [4]
  • «Hasta que no comprendamos que la vida animal sea digna de la consideración y el respeto que otorgamos a los libros antiguos, los cuadros o los monumentos históricos, siempre estarán condenados los animales a vivir una vida precaria al borde del exterminio, dependiente de la existencia de la caridad de unos pocos seres humanos».
    • Gerald Durrell
    • Fuente: Encounters with Animals (1958).[referencia incompleta]
  • «La Sociedad de las Naciones (...) fiel a su corta y lamentable tradición, sigue siendo un instrumento en en manos de los poderosos para asegurarse la paz armada, que es acrecentar la guerra futura por el camino más corto, es decir, mediante el exterminio de los débiles».
    • Antonio Machado
    • Fuente: Los complementarios (1957). Originalmente publicado en La Vanguardia, el 25 de septiembre de 1938.[5]
  • «¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado». [6]
  • «Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invoca solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo».[7]
  • «Los manicomios son campos de exterminio nazi».
  • «¡No matéis! ¡No preparéis a los hombres destrucción y exterminio! ¡Pensad en vuestros hermanos que sufren hambre y miseria! ¡Respetad la libertad y dignidad de cada uno!».

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Diccionario RAE de la lengua española
  2. Russell, Bertrand (2016 (2ª ed.). La Conquista de la Felicidad. De Bolsillo.  p. ??.  ISBN 9788466330701
  3. Antonucci, Giorgio. La macchina uomo, Senza confine, 1993, trad.: Massimo Paolini [1]
  4. Citado en Corbière, Emilio J. Opus Dei: el totalitarismo católico : acerca del integrismo y del progresismo cristiano. Editorial Sudamericana, 2002. ISBN 9789500722759. p. 15.
  5. Machado, Antonio (1968 (2ª ed.). Los complementarios. (Selección de Guillermo de Torre). Losada.  p. 235. 
  6. (El Progreso, 27/9/1844; El Nacional, 25/11/1876).
  7. Tesoro de la sabiduría Tomo II, pág. 222.

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar