Cristianismo

religión monoteísta abrahámica

El cristianismo es una religión abrahámica monoteísta basada en la vida y enseñanzas atribuidas a Jesús de Nazaret, presentadas en el canon bíblico —que recoge tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento—.

Citas de cristianismo, cristiano/a, cristiandad, etc.

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  • «Al cristianismo le hemos quitado −arrancándoselo de las entrañas−, toda la ambición y todo el tormento».[1]
  • «El cristianismo, especialmente el protestantismo, es la religión adecuada a una sociedad en la que predomina la producción de mercancías».[2]
  • «El cristianismo es, precisamente, la religión por excelencia, porque expone y manifiesta, en su plenitud, la naturaleza, la propia esencia de todo sistema religioso, que es el empobrecimiento, el sometimiento, el aniquilamiento de la humanidad».[3]
  • «Es necesario que también nosotros veamos la viga en nuestros propios ojos y aprendamos a distinguir entre el cristianismo del siglo XIX y la religión de Cristo».
    [It is necessary that we too should see the beam in our own eyes, and learn to distinguish between the Christianity of the nineteenth century and the religion of Christ]. [6]
  • La metafísica griega, el derecho romano y la religión de Israel (dejando de lado su origen y destino divinos) son los tres productos más gigantescos del espíritu humano. El haberlos absorbido en una unidad radical y trascendente constituye una de las manifestaciones históricas más espléndidas de las posibilidades internas del cristianismo. Sólo la ciencia moderna puede equipararse en grandeza a aquellos tres legados.[7]
  • «La sorprendente expansión del cristianismo proviene de que no busca un remedio sobrenatural para el sufrimiento, sino un uso sobrenatural de los sufrimientos».[8]
  • «Los pueblos cristianos están mal bautizados. Bajo un delgado barniz de cristianismo, han seguido siendo lo que eran sus antepasados, bárbaros politeístas».[9]
  • «Muchos animales son cristianos para compensar la cantidad de cristianos que son animales». [10]

Pasajes históricos

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  • «Nerón buscó rápidamente un culpable e infligió las más exquisitas torturas sobre un grupo odiado por sus abominaciones, que el populacho llama cristianos. Cristo, de quien toman el nombre, sufrió la pena capital durante el principado de Tiberio de la mano de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilatos, y esta dañina superstición resurgió no sólo en Judea, fuente primigenia del mal, sino también en Roma, donde todos los vicios y los males del mundo hallan su centro y se hacen populares. Por consiguiente, se arrestó primeramente a todos aquellos que se declararon culpables; entonces, con la información que dieron, una inmensa multitud fue presa, no tanto por el crimen de haber incendiado la ciudad como por su odio contra la humanidad. Todo tipo de mofas se unieron a sus ejecuciones. Cubiertos con pellejos de bestias fueron despedazados por perros y perecieron, o fueron crucificados, o condenados a la hoguera y quemados para servir de iluminación nocturna, cuando el día hubiera acabado».[11]

Citas por autor

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Tolstoi

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Página principal: Tolstoi
  • «El cristianismo, en su verdadero significado, destruye al Estado».[12]
  • «El cristianismo, con su doctrina de humildad, de perdón y de amor es incompatible con el estado, con su altanería, su violencia, sus castigos, sus guerras».[13]
  • «Los cristianos verdaderos deben negarse a hacer el servicio militar».[14]

Referencias

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  1. Gil-Albert, Juan (2017). Un arte de vivir. Renacimiento (ed. Claudia Simón). p. 130.  ISBN 9788416981618.
  2. El Capital, ISBN 84-253-0498-9, p. 11. [faltan datos]
  3. Bakunin, Mijail. En Dios y el Estado. NoBooks Editorial, 2016.
  4. Bartra (1994), p. 105.
  5. Albaigès (1997), p. 431.
  6. Introducción a Chips from a German Workshop (1866). Scribner edition, 1872. Menciones en GL
  7. Sánchez Cámara, Ignacio (28 de octubre de 2018). «El retorno de la filosofía». ABC: 3. 
  8. Bartra (1994), p. 326.
  9. Delumeau, Jean (2012). El miedo en Occidente. Taurus. p. 488. 
  10. Ortega (2013), p. 353.
  11. Anales, traducción de Crescente López de Juan. Citado por Altares, Guillermo, en «Los cristianos que Nerón nunca mató». Publicado en El País del 2015/12/11.
  12. Bartra (1994), p. 309.
  13. Ortega (2013), p. 920.
  14. Bartra (1994), p. 308.

Bibliografía

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  • Albaigès Olivart, José María y M. Dolors Hipólito (1997). Un siglo de citas. Planeta. ISBN 8423992543. 

Enlaces externos

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