Marta Macho Stadler

matemática y divulgadora científica española

Marta Macho Stadler (Bilbao, 1962) es una científica española .

OpinionesEditar

  • «Desde que nos levantamos por la mañana, estamos haciendo matemáticas en cierto sentido: cuando programamos el microondas, cuando conectamos el ordenador, cuando hacemos una transacción comercial... Hay matemáticas escondidas ahí que hacen que las cosas funcionen».[1]
  • «El mundo de la ciencia es un mundo complejo, hostil con las mujeres, en parte porque hay muchos egos en juego. Me atrevería a decir que en el mundo de la divulgación, el asunto de los egos es aún más marcado».[2]
  • En abstracto todos tenemos las mismas oportunidades, a ninguna mujer se le prohíbe estudiar nada a priori, pero la realidad es que hay muchos estereotipos, sesgos y situaciones sexistas.[3]
  • Es fundamental dar visibilidad a las mujeres, reivindicando sus logros en la misma proporción que se hace con los de los hombres, pero no solo en ciencia. [3]
  • Hay que aprender a razonar de diferentes modos, desde la perspectiva de la filosofía y desde las matemáticas. La escuela, como la universidad, no solamente es un compendio de saberes que hay que aprender, también de maneras de trabajar y abordar problemas. Las matemáticas ayudan a conformar la cabecita de esas personas que tienen que aprender a razonar.[4]
  • La ciencia es una profesión como otra cualquiera, aunque requiere un esfuerzo grande. Es cierto que vincular la ciencia a la ‘genialidad’, a poseer aptitudes especiales o a una ‘entrega épica’ es contraproducente. La actividad científica requiere trabajo, seriedad y dedicación…, como cualquier otra profesión.[2]
  • Las matemáticas son un lenguaje, una manera de entender el mundo.[4]
  • Mucha gente piensa que, si eligen letras, será porque les gusta. Los gustos se adquieren con la presión de todo el entorno que nos rodea. Estamos todos muy coaccionados y coaccionadas por lo que vivimos desde bien pequeños en casa, en la escuela, en sociedad.[1]
  • No podríamos vivir sin contar, está ya en la base de los trueques primitivos.[4]
  • Quizá tiro piedras contra mi propio tejado, pero diría que es más importante que aprendan a leer bien, que sean lectores críticos, a que sepan muchas matemáticas. Porque las matemáticas se pueden aprender, con esfuerzo, con ganas, pero la lectura es algo esencial en la vida de las personas. [1]
  • Se ha transmitido con la ciencia en general el estereotipo de que las personas que se dedican a esto son muy sesudas, con dones especiales. Con la divulgación transmitimos que las personas que hacemos matemáticas en un 99% somos muy normales.[4]
  • Una persona que tiene cultura es una persona que sabe de letras y de ciencias. Gran parte de la divulgación que hago es a través de la literatura porque me parece la manera perfecta y rompe con los estereotipos. Las matemáticas son transversales a todo y, por lo tanto, la literatura tiene que hablar de ellas.[4]
  • «Un problema muy grave en este momento es la falsa percepción de igualdad. Mucha gente concluye que si las niñas no eligen carreras de ciencia ingenierías, tecnología, etc.) es porque no les gustan y prefieren hacer otra cosa. Pero este argumento es falaz: nadie elige con completa libertad».[2]

ReferenciasEditar

  1. 1,0 1,1 1,2 Sánchez Borroy, Ana. "1 de febrero de 2020. "Los estereotipos empujan a las niñas a elegir carreras de letras y a los niños de ciencias". eldiario.es. Consultado el 2 de febrero de 2020.
  2. 2,0 2,1 2,2 Perla Mateo, Maraa Pilar. 6 de febrero de 2018. "Vincular la ciencia a la genialidad es contraproducente". Heraldo. Consultado el 26 de junio de 2019
  3. 3,0 3,1 Soto, Elena. 8 de diciembre de 2017. "A los 6 años las niñas ya se sienten menos capaces que los niños y no asocian la brillantez intelectual con su sexo". El Mundo Consultado el 26 de junio de 2019
  4. 4,0 4,1 4,2 4,3 4,4 Nogueira Calmar, Andrea. 5 de enero de 2019. La fobia a los números se transmite en el entorno. El País. Consultado el 26 de junio de 2019.