Maurice Maeterlinck

dramaturgo, poeta y ensayista belga
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Maurice Maeterlinck
«Sólo se tiene la felicidad que uno puede comprender».
«Sólo se tiene la felicidad que uno puede comprender».
Véase también
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Maurice Maeterlinck (Gante, Bélgica, 29 de agosto de 1862 – Niza, Francia, 5 de mayo de 1949) fue un escritor belga, premio Nobel en 1911.

  • «Aprendamos a esperar siempre sin esperanza; es el secreto del heroísmo».[1]
  • «A veces, mejor que combatir o querer salir de una desgracia, es probar a ser feliz dentro de ella, aceptándola».[2][3]
  • «Cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que aún no conocía».[4]
  • «Como nada ha sido creado, nada podrá jamás ser creado. El Universo no podría ser aumentado o disminuido. Lo que se le quitaría no se separaría de él y lo que se le añadiese estaría ya en él».[5]
  • «Cuando se es feliz es cuando hay que tener más miedo; nada amenaza tanto como la felicidad».[6]
  • «El dolor es el alimento esencial del amor; cualquier amor que no se haya nutrido de un poco de dolor puro, muere».[7][8]
  • «El pasado siempre está presente».[9][10]
  • «El silencio es el sol que madura los frutos del alma».[11]
  • «Es bueno adquirir poco a poco la conformidad de no comprender nada». [«Sólo se tiene la felicidad que uno puede comprender»].[12]
  • «La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo».[13]
  • «La felicidad no es más que una opinión».[14][15]
  • «La inteligencia es la facultad con cuya ayuda comprendemos finalmente que todo es incomprensible».[16]
  • «La palabra éter es como la palabra Dios: enmascara y disfraza suntuosamente lo que ignoramos».[17]
  • «Los años enseñan, poco a poco, que sólo la verdad es maravillosa».[18]
  • «¡Lo terrible no es la llegada de la muerte, sino el adiós a la vida!».[19]
  • «No podemos tener una idea exacta del que jamás se calla».[20]
  • «Se sufre menos del dolor mismo que del modo en que lo aceptamos».[21]
  • «Si los astros estuvieran inmóviles, el tiempo y el espacio no existirían».[22]
  • «Sólo se tiene la felicidad que uno puede comprender».[23]
  • «Todos los hombres están convencidos de que sus recuerdos, sean los que sean, son mejores que los de otro hombre cualquiera».[24]

Referencias

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  1. Señor (1997), p. 202.
  2. Ortega (2013), p. 1173.
  3. Palomo (2013), p. 92.
  4. Señor (1997), p. 198.
  5. Bartra (1994), p. 189.
  6. Ortega (2013), p. 1786.
  7. Señor (1997), p. 41.
  8. Palomo (2013), p. 40.
  9. Bartra (1994), p. 189.
  10. Señor (1997), p. 511.
  11. Señor (1997), p. 482.
  12. Ortega (2013), p. 825.
  13. Palomo (2013), p. 120.
  14. Bartra (1994), p. 189.
  15. Señor (1997), p. 229.
  16. Bartra (1994), p. 189.
  17. Bartra (1994), p. 189.
  18. Bartra (1994), p. 189.
  19. Señor (1997), p. 384.
  20. Señor (1997), p. 482.
  21. Señor (1997), p. 8.
  22. Bartra (1994), p. 189.
  23. Señor (1997), p. 229.
  24. Ortega (2013), p. 3565.

Bibliografía

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  • Ortega, Arturo. El gran libro de las frases célebres. Penguin Random House Grupo Editorial. México, 2013. ISBN 6073116314, 9786073116312. (En Google Books.)
  • Señor, Luis (1ª ed. 1997 / 2017). Diccionario de citas. Espasa Calpe. ISBN 8423992543.