Lenin

político, filósofo, revolucionario, teórico comunista ruso y primer líder de la Unión Soviética
Vladimir Lenin

Véase también
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Vladímir Ilich Uliánov, alias Lenin (22 de abril de 1870-21 de enero de 1924) fue un político, revolucionario, teórico político, filósofo y líder comunista ruso.

CitasEditar

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1900sEditar

 
¡Que las máquinas y otros perfeccionamientos faciliten el trabajo de todos y no sirvan para enriquecer a unos cuantos a costa de millones y millones de hombres del pueblo! [1]
  • «Sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario. Jamás se insistirá bastante sobre esta idea en unos momentos en que a la prédica de moda del oportunismo se une la afición a las formas más estrechas de la actividad práctica». [2]
  • «La conciencia de las masas obreras no puede ser una verdadera conciencia de clase si los obreros no aprenden —basándose en hechos y acontecimientos políticos concretos y, además, actuales sin falta— a observar a cada una de las otras clases sociales en todas las manifestaciones de su vida intelectual, moral y política». [2]
  • «¡Queremos lograr una organización nueva y mejor de la sociedad, en la que no haya ricos ni pobres y en la que todos tengan que trabajar! ¡Que no sea un puñado de ricachos, sino todos los trabajadores, los que se aprovechen de los frutos del trabajo de todos! ¡Que las máquinas y otros perfeccionamientos faciliten el trabajo de todos y no sirvan para enriquecer a unos cuantos a costa de millones y millones de hombres del pueblo!» [1]
  • «En su lucha por el poder, el proletariado no dispone de más arma que la organización. (...) Aplastado por los trabajos forzosos al servicio del capital, lanzado constantemente "al bajo fondo" de la miseria más completa, el proletariado puede hacerse y se hará sin falta una fuerza invencible siempre y cuando su unión ideológica por medio de los principios del marxismo se refuerce con la unidad material de la organización que cohesiona a los millones de trabajadores en el ejército de la clase obrera. (...) Ante este ejército no podrán resistir ni el poder decrépito de la autocracia rusa ni el poder caducante del capitalismo internacional». [3]
  • «Cada cual es libre de escribir y decir cuanto quiera, sin la menor cortapisa. Pero toda asociación libre (incluido todo partido) es también libre para arrojar de su seno a aquellos de sus miembros que utilicen el nombre del partido para propugnar puntos de vista antipartido. La libertad de palabra y de prensa debe ser completa. Pero también debe serlo la libertad de asociación. (...) El partido es una unión voluntaria cuya disgregación, primero ideológica y luego material, sería inevitable si no se desembarazase de los miembros que sostienen opiniones opuestas a las del partido». [4]
  • «No puede haber "libertad" real y efectiva en una sociedad fundada sobre el poder del dinero (...). ¿Acaso usted, señor escritor, no depende de su editor burgués y de su público burgués, que le exige pornografía en novelas y estampas, y prostitución como "suplemento" del "sagrado" arte escénico? No se puede vivir en una sociedad y ser libre de esa sociedad. La libertad del escritor, del pintor y de la actriz burgueses no es sino la dependencia embozada (o que se trata de embozar hipócritamente) respecto de la bolsa de oro, del soborno y el condumio.» [4]

1910sEditar

 
«El marxismo es el sucesor natural de lo mejor que la humanidad creó en el siglo XIX: la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés» [5]
 
«Quienes han comprendido lo que es la lucha de clases, lo que significa el sabotaje organizado por los funcionarios, saben que no podemos saltar al socialismo de la noche a la mañana. Quedan aún burgueses, capitalistas, que tienen la esperanza de recuperar su dominación y defienden sus cajas de caudales.» [6]
  • «¿A qué se debió la guerra? A la avidez de los magnates financieros y capitalistas italianos, que necesitan un nuevo mercado, éxitos del imperialismo italiano. (...) Italia, naturalmente, no es mejor ni peor que los demás países capitalistas. Todos ellos son dirigidos de la misma manera por la burguesía, que no se detiene ante ninguna matanza con tal de conseguir una nueva fuente de beneficios». [7]
  • «Libertados los negros, cada vez ha sido menor la diferencia entre uno y otro partido [el republicano y demócrata americanos]. La lucha entre ellos se ha mantenido principalmente por la cuestión de establecer aranceles de aduanas más o menos alto. Esta lucha no tenía ninguna importancia seria para las masas del pueblo. Al pueblo lo han engañado, lo han desviado de sus intereses esenciales por medio de duelos efectistas y sin fondo de los dos partidos burgueses». [8]
  • «El denominado "sistema de los dos partidos" reinante en Norteamérica y en Inglaterra ha sido uno de los medios más poderosos para impedir el surgimiento de un partido obrero independiente, o sea, de un partido genuinamente socialista». [8]
  • «Todo el programa y toda la agitación de Roosevelt y de los "progresistas" giran en torno a cómo salvar el capitalismo por medio de... reformas burguesas. (...) Salvaremos el capitalismo con reformas -dice este partido-. Daremos la legislación fabril más adelantada. Pondremos el control del Estado sobre todos los trusts (en Norteamérica eso significa ¡sobre toda la industrial!). Les pondremos el control del Estado para que no haya miseria, para que todos reciban un salario "decente". Instauraremos "la justicia social e industrial". Juramos y perjuramos que haremos todas las reformas... salvo una, nada más: ¡la expropiación de los capitalistas!» [5]
  • «En una sociedad erigida sobre la lucha de clases no puede haber una ciencia social "imparcial". De un modo o de otro, toda la ciencia oficial y liberal defiende la esclavitud asalariada, mientras que el marxismo ha declarado una guerra implacable a esa esclavitud. Esperar una ciencia imparcial en una sociedad de esclavitud asalariada sería la misma pueril ingenuidad que esperar de los fabricantes imparcialidad en cuanto a la conveniencia de aumentar los salarios de los obreros, en detrimento de las ganancias del capital». [5]
  • «El marxismo es el sucesor natural de lo mejor que la humanidad creó en el siglo XIX: la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés». [5]
  • «Del mismo modo que el conocimiento del hombre refleja la naturaleza, que existe independientemente de él, es decir, la materia en desarrollo, el conocimiento social del hombre (es decir, las diversas opiniones y doctrinas filosóficas, religiosas, políticas, etc.) refleja el régimen económico de la sociedad. Las instituciones políticas son la superestructura que se alza sobre la base económica. Así vemos, por ejemplo, cómo las diversas formas políticas de los Estados europeos modernos sirven para reforzar la dominación de la burguesía sobre el proletariado». [5]
  • «El capital, creado por el trabajo del obrero, oprime al obrero, arruina al pequeño patrono y crea un ejército de parados. (...) Al aplastar a la pequeña producción, el capital hace aumentar la productividad del trabajo y crea una situación de monopolio para los consorcios de los grandes capitalistas. La misma producción va adquiriendo cada vez más un carácter social -cientos de miles y millones de obreros son articulados en un organismo económico coordinado-, mientras que el producto del trabajo común se lo apropia un puñado de capitalistas. Crecen la anarquía de la producción, las crisis, la loca carrera en busca de mercados, la escasez de medios de subsistencia para las masas de la población». [5]
  • «Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño de los demás y del engaño propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a discernir, detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase». [5]
  • «Al frente de un grupo de naciones beligerantes se halla la burguesía alemana, que engaña a la clase obrera y a las masas trabajadoras, al afirmar que hace la guerra en aras de la defensa de la patria, de la libertad y de la cultura, en aras de la emancipación de los pueblos oprimidos por el zarismo, en aras del aniquilamiento del zarismo reaccionario. Pero, en realidad, precisamente esta burguesía, lacayuna servidora de los junkers prusianos encabezados por Guillermo 11, fue siempre la más fiel aliada del zarismo y enemiga del movimiento revolucionario de los obreros y campesinos de Rusia. En realidad, esta burguesía orientará con los junkers todos sus esfuerzos, cualquiera que sea el desenlace de la guerra, a sostener la monarquía zarista contra la revolución en Rusia». [9]
  • «Pero cuanto mayor es el celo con que los gobiernos y la burguesía de todos los países tratan de dividir a los obreros y de azuzarlos a los unos contra los otros; cuanto mayor es la ferocidad con que se aplica para este elevado fin el sistema del estado de guerra y de la censura militar (...), más imperioso es el deber del proletariado consciente de salvaguardar su cohesión de clase, su internacionalismo, sus convicciones socialistas frente al desenfreno chovinista de la "patriótica" camarilla burguesa de todos los países. Renunciar a esta tarea equivaldría, por parte de los obreros conscientes, a renunciar a todas sus aspiraciones emancipadoras y democráticas, sin hablar ya de las aspiraciones socialistas». [9]
  • «En momentos de la mayor trascendencia histórica mundial, la mayoría de los jefes de la Internacional de hoy, de la II Internacional Socialista (1889-1914) tratan de sustituir el socialismo con el nacionalismo. Debido a su comportamiento, los partidos obreros de estos países no han hecho frente a la criminal conducta de sus gobiernos, sino que han llamado a la clase obrera a fundir su posición con la de los gobiernos imperialistas. Los jefes de la Internacional han incurrido en traición al socialismo al votar los créditos de guerra, al repetir las consignas chovinistas ("patrióticas") de la burguesía de "sus" países, al justificar y defender la guerra, etc., etc. Los jefes socialistas más influyentes y los órganos más influyentes de la prensa socialista de la Europa contemporánea adoptan un punto de vista patriotero burgués y liberal que nada tiene que ver con el punto de vista socialista. La responsabilidad por esta deshonra del socialismo recae, ante todo, sobre los socialdemócratas alemanes, cuyo partido era el más fuerte e influyente de la II Internacional. Tampoco se puede justificar a los socialistas franceses, que aceptan carteras ministeriales en el Gobierno de esa misma burguesía que traicionó a su patria y se alió con Bismarck para aplastar a la Comuna». [9]
  • «¡Viva la fraternidad internacional de los obreros contra el chovinismo y el patriotismo de la burguesía de todos los países!» [9]
  • «Los Soviets son un nuevo aparato del Estado que, en primer lugar, proporciona la fuerza armada de los obreros y de los campesinos, una fuerza que no está, como la del viejo ejército permanente, apartada del pueblo, sino ligada a él del modo más estrecho; en el sentido militar, esta fuerza es incomparablemente más poderosa que las anteriores; en el sentido revolucionario, no puede ser reemplazada por ninguna otra». [9]
  • «Cuando nosotros decimos "control obrero", colocando siempre esta consigna al lado de la de dictadura del proletariado, siempre inmediatamente después de ella, damos a entender con nitidez a qué Estado nos referimos. El Estado es el órgano de dominación de una clase. ¿De qué clase? Si se trata de la burguesía, es precisamente un Estado demócrata constitucionalista-komilovista-"kerenskiano" (...). Si se trata del proletariado, de un Estado proletario (es decir, de la dictadura del proletariado), entonces si puede el control obrero erigirse en un sistema general, universal, omnipresente, minucioso y concienzudo al máximo de contabilidad de la producción y distribución de los productos. En ello radica la dificultad principal, la tarea esencial, de la revolución proletaria, es decir, de la revolución socialista. Sin los Soviets, esta tarea sería, al menos para Rusia, insoluble. En los Soviets apunta la labor de organización del proletariado, gracias a la cual se puede cumplir esta tarea de alcance histórico universal». [10]
  • «Además del aparato de "opresión" por excelencia - el ejército permanente, la policía y los funcionarios-, el Estado moderno posee un aparato enlazado muy íntimamente con los bancos y los consorcios, que efectúa, permítasenos decirlo así, una vasta labor de cálculo y registro. Este aparato no puede ni debe ser destruido. Lo que se debe hacer es arrancarlo de la dependencia respecto de los capitalistas, cortar, romper, cercenar todos los hilos por medio de los cuales los capitalistas influyen en él, subordinarlo a los Soviets proletarios y darle un carácter más vasto, más universal y más popular. Y esto se puede hacer apoyándose en las conquistas ya realizadas por el gran capitalismo (de la misma manera que la revolución proletaria, en general, puede alcanzar su objetivo sólo apoyándose en estas conquistas)». [10]
  • «El capitalismo ha creado aparatos de contabilidad en forma de bancos, consorcios, correos, cooperativas de consumo y sindicatos de empleados. Sin los grandes bancos, el socialismo seria irrealizable. Los grandes bancos son el "aparato del Estado" que necesitamos para realizar el socialismo y que tomamos ya formado del capitalismo; nuestra tarea se reduce, en este caso, a extirpar todo lo que deforma a lo capitalista ese magnífico aparato, en hacerlo aún mayor, aún más democrático, aún más universal. La cantidad se transformará en calidad. Un banco único del Estado, el más grande entre los más grandes, con sucursales en cada subdistrito y en cada fábrica, supone ya nueve décimas partes del aparato socialista. Supone una contabilidad nacional, un control nacional de la producción y distribución de los productos; es, por decirlo así, algo parecido al esqueleto de la sociedad socialista». [10]
  • «Se trata de vencer la resistencia de una minoría insignificante de la población, literalmente de un puñado de hombres, que serán controlados de tal modo por las organizaciones de empleados, los sindicatos, las cooperativas de consumo y los Soviets que cada Tit Titich quedará cercado como los franceses en Sedán [1]. Conocemos por sus nombres a estos Tit Titich: basta con repasar las listas de los directores, miembros de los consejos de administración, grandes accionistas, etc. No pasarán de unos cuantos centenares o, a lo sumo, de unos cuantos miles en toda Rusia; el Estado proletario, con el aparato de los Soviets, las organizaciones de empleados, etc., puede encomendar el control de cada uno de ellos a diez y hasta cien personas, de modo que el control obrero (sobre los capitalistas) quizá consiga no sólo "vencer", sino hacer imposible toda resistencia». [10]
  • «La "clave" de la cuestión no consistirá siquiera en confiscar los bienes de los capitalistas, sino precisamente en establecer un control obrero omnímodo, a escala de todo el país, sobre los capitalistas y sus posibles adeptos. La confiscación por si sola no basta, pues no contiene ningún elemento de organización y de cálculo de una distribución acertada». [10]
  • «Acabar con las guerras, instaurar la paz entre los pueblos, lograr que cesen los saqueos y las violencias: ése es, precisamente, nuestro ideal; pero sólo los sofistas burgueses pueden sembrar ilusiones con él en las masas, apartando este ideal de la prédica inmediata y directa de las acciones revolucionarias». [11]
  • «El socialista de una nación opresora (Inglaterra, Francia, Alemania, Japón, Rusia, Estados Unidos, etc.) que no reconoce ni defiende el derecho de las naciones oprimidas a la autodeterminación (es decir, a la libre separación) no es, de hecho, un socialista, sino un chovinista». [11]
  • «Hay que decidirse: por el socialismo o por el sometimiento a las leyes de los señores Joffre e Hindenburg, por la lucha revolucionaria o por el servilismo lacayuno ante el imperialismo. No hay términos medios. Y los inventores hipócritas (u obtusos) de la política de "línea intermedia" causan el mayor daño al proletariado». [11]
  • «El desarme es el ideal del socialismo. En la sociedad socialista no habrá guerras y, por consiguiente, se logrará el desarme. Pero quien espera que se logre el socialismo sin una revolución social y la dictadura del proletariado, no es socialista. La dictadura es el poder del Estado directamente asentado en la violencia. Y en el siglo XX, como en general en la época de la civilización, la violencia no significa el puño o el garrote, sino el ejército. Incluir el "desarme" en el programa equivale a hacer la declaración general: nos oponemos al empleo de las armas. Hay tan poco marxismo en esto como lo habría si dijéramos: ¡nos oponemos a la violencia!». [12]
  • «La prédica kautskiana del "desarme", dirigida a los gobiernos actuales de las grandes potencias imperialistas, es el más vil oportunismo, es pacifismo burgués que, en realidad, y a despecho de las "buenas intenciones" de los dulces kautskistas, sirve para distraer a los obreros de la lucha revolucionaria, pues semejante prédica busca infundir a los obreros la idea de que los gobiernos burgueses contemporáneos de las potencias imperialistas no están ligados entre sí por miles de hilos del capital financiero y por decenas y centenares de tratados secretos correspondientes (es decir, tratados de rapiña, de bandidaje, que preparan una guerra imperialista)». [12]
  • «Una clase oprimida que no aspirase a aprender el manejo de las armas, a tener armas, sólo merecería que se la tratara como clase de esclavos. Nosotros, si no queremos convertirnos en pacifistas burgueses o en oportunistas, no podemos olvidar que vivimos en una sociedad de clases, de la que no hay ni puede haber otra salida que la lucha de clases y el derrocamiento del poder de la clase dominante». [12]
  • «En toda sociedad de clases -ya fundada en la esclavitud, en la servidumbre o, como ahora, en el trabajo asalariado-, la clase opresora está armada. No sólo el ejército regular moderno, sino también la milicia actual -incluso en las repúblicas burguesas más democráticas, como, por ejemplo, en Suiza-, representan el armamento de la burguesía contra el proletariado. Esta es una verdad tan elemental, que apenas si hay necesidad de detenerse en ella. Bastará recordar el empleo de tropas contra los huelguistas en todos los países capitalistas (incluyendo la milicia republicana democrática). (...) ¡Y ante semejante hecho se propone a los socialdemócratas revolucionarios que planteen la "exigencia del desarme"! Esto equivale a renunciar por completo al punto de vista de la lucha de clases, a renegar de toda idea de revolución. Nuestra consigna debe ser: armar al proletariado para vencer, expropiar y desarmar a la burguesía. Esta es la única táctica posible para la clase revolucionaria, táctica que se desprende de todo el desarrollo objetivo del militarismo capitalista y que es prescrita por este desarrollo. Solo después de haber desarmado a la burguesía podrá el proletariado, sin traicionar su misión histórica universal, convertir en chatarra toda clase de armas en general, y así lo hará indudablemente el proletariado, pero sólo entonces, de ningún modo antes». [12]
  • «Hemos recibido una carta estúpida de Trotski: ni la publicaremos, ni le contestaremos». [13]
  • «¡Llegó Trotski, y este canalla se entendió en seguida con el ala derecha de Novi Mir contra los zimmerwaldistas de izquierda! ¡Así como lo oye! ¡Ese es Trotski! !Siempre fiel a sí mismo: da rodeos, hace trampas, toma una pose izquierdista y ayuda a la derecha en lo que puede...» [13]
  • «Supresión de la policía, del ejército y de la burocracia. La remuneración de los funcionarios, todos ellos elegibles y amovibles en cualquier momento, no deberá exceder del salario medio de un obrero calificado». [14]
  • «Los "jacobinos" del siglo XX no guillotinarían a los capitalistas, pues seguir un buen ejemplo no significa copiarlo. Sería suficiente detener a 50 ó 100 magnates y peces gordos del capital bancario, a los principales caballeros de la dilapidación de fondos públicos y el robo por medio de los bancos. (...) Después de poner al descubierto los fraudes de los reyes de la banca, podríamos liberarlos colocando bajo el control de los obreros los bancos, los consorcios capitalistas y a todos los contratistas que "trabajan" para el fisco». [15]
  • «Los bolcheviques harán todo lo posible para asegurar esta vía pacífica de desarrollo de la revolución». [16]
  • «La insurrección, para poder triunfar, no debe apoyarse en una conjura, en un partido, sino en la clase de vanguardia. Esto, en primer lugar. En segundo lugar, debe apoyarse en el entusiasmo revolucionario del pueblo. Y, en tercer lugar, debe apoyarse en el momento critico de la historia de la creciente revolución en que sea mayor la actividad de la vanguardia del pueblo, en que sean mayores las vacilaciones en las filas de los enemigos y en las filas de los amigos débiles, inconsecuentes e indecisos de la revolución». [17]
  • «En los momentos actuales es imposible mantenerse fieles al marxismo, a la revolución, sin considerar la insurrección como un arte». [17]
  • «El socialismo no es otra cosa que el paso siguiente después del monopolio capitalista de Estado. El capitalismo monopolista de Estado es la preparación material más completa para el socialismo, su antesala, un peldaño de la escalera histórica entre el cual y el peldaño llamado socialismo no hay ningún peldaño intermedio». [18]
  • «¡Ninguna clemencia para esos enemigos del pueblo, para los enemigos del socialismo, para los enemigos de los trabajadores! ¡Guerra a muerte a los ricos y a sus paniaguados, a los intelectuales burgueses; guerra a los pillos, a los parásitos y a los maleantes! Unos y otros, los primeros y los últimos, son hermanos carnales, son engendros del capitalismo, niños mimados de la sociedad señorial y burguesa; de esa sociedad en la que un puñado de hombres expoliaba al pueblo y se mofaba de él; de esa sociedad en la que la miseria y la necesidad empujaban a miles y miles de seres al camino del hampa, de la corrupción, de la pillería y del olvido de la dignidad humana; de esa sociedad que inculcaba inevitablemente en los trabajadores este deseo: eludir la explotación, aunque fuese con engaños; librarse, deshacerse, aunque sólo fuese por un instante, de un trabajo odioso; procurarse el pedazo de pan de cualquier modo, a cualquier precio, para no pasar hambre ni ver hambrientos a sus familiares». [19]
  • «Los ricos y los maleantes son las dos caras de una misma medalla; son las dos categorías principales de parásitos nutridos por el capitalismo; son los enemigos principales del socialismo. Esos enemigos deben ser sometidos a una vigilancia especial de toda la población, deben ser castigados sin piedad en cuanto cometan la menor infracción de las reglas y las leyes de la sociedad socialista. Toda debilidad, toda vacilación, todo sentimentalismo constituirían, en este aspecto, el mayor crimen contra el socialismo». [19]
  • «Los proletarios de París carecían de un aparato, no eran comprendidos por el país; nosotros nos hemos apoyado en el acto en el Poder soviético, y por eso jamás hemos dudado de que este poder gozaba de la simpatía y el apoyo más fervoroso y abnegado de la gigantesca mayoría de las masas, debido a lo cual era invencible». [6]
  • «La experiencia de la guerra civil enseña de manera evidente a los representantes de los campesinos que no hay otro camino hacia el socialismo que la dictadura del proletariado y el aniquilamiento implacable de la dominación de los explotadores». [6]
  • «Es imposible imaginarse que los señores socialistas vayan a servirnos el socialismo en bandeja de plata, ya preparadito. Eso no ocurrirá. Ni un solo problema de la lucha de clases se ha resuelto aún en la historia de otro modo que no sea por la violencia. ¡Cuando la violencia procede de los trabajadores, de las masas explotadas contra los explotadores, entonces sí, entonces somos partidarios de esa violencia! Y no nos turban lo más mínimo los chillidos de quienes, consciente o inconscientemente, están al lado de la burguesía o se encuentran tan atemorizados por ella, tan oprimidos por su dominación, que al ver ahora esta lucha de clases, de un enconamiento inusitado, se desconciertan, lloran, olvidan todas sus premisas y exigen de nosotros lo imposible: exigen que nosotros, los socialistas, alcancemos la victoria completa sin luchar contra los explotadores, sin sofocar su resistencia.» [6]
  • «De ahí que la Revolución de Octubre haya iniciado esta lucha sistemática y firme para que los explotadores cesen su resistencia y para que, por difícil que les resulte incluso a los mejores de ellos, se avengan a la idea de que se ha terminado la dominación de las clases explotadoras, de que desde ahora mandará el mujik sencillo y ellos deberán obedecerle: por muy desagradable que les resulte, tendrán que hacerlo». [6]
  • «¿Es que toda la historia del socialismo, en particular del socialismo francés, tan rica en afanes revolucionarios, no nos enseña que, cuando las propias masas trabajadoras toman en sus manos el poder, las clases dirigentes recurren a crímenes y fusilamientos inauditos en cuanto se trata de proteger sus propias cajas de caudales?» [6]
  • «Quienes han comprendido lo que es la lucha de clases, lo que significa el sabotaje organizado por los funcionarios, saben que no podemos saltar al socialismo de la noche a la mañana. Quedan aún burgueses, capitalistas, que tienen la esperanza de recuperar su dominación y defienden sus cajas de caudales; quedan aún desclasados, un sector de gente venal, completamente aplastados por el capitalismo y que no saben elevarse hasta las ideas de la lucha proletaria. Quedan aún empleados, funcionarios, que piensan que los intereses de la sociedad consisten en defender el viejo régimen. ¿Cómo es posible imaginarse el triunfo del socialismo de otro modo que no sea la bancarrota total de esos sectores, del hundimiento pleno de la burguesía tanto rusa como europea?» [6]
  • «No importa que centenares de periódicos, se llamen como se llamen -socialistas, casi socialistas, etc.-, no importa que centenares de voces extraordinariamente fuertes nos griten: "dictadores", "opresores" y otras palabras semejantes. Sabemos que entre las masas populares se alza hoy otra voz. Las masas se dicen: ahora no hay que temer al hombre del fusil, pues defiende a los trabajadores y será implacable en el aniquilamiento de la dominación de los explotadores». [6]
  • «Ninguno de los nuestros se imaginaba que un mecanismo tan ingenioso y delicado como el de la Banca, desarrollado durante siglos de las entrañas del sistema capitalista de economía, pudiera ser demolido o transformado en unos cuantos días. Jamás hemos afirmado eso. Y cuando los sabios o pseudosabios movían la cabeza y se dedicaban a hacer profecías, nosotros les decíamos: Pueden ustedes profetizar lo que quieran. Nosotros conocemos un solo camino de la revolución proletaria: tomar las posiciones enemigas, aprender en la práctica, en los propios errores, a ejercer el poder». [6]
  • «El ejemplo de la República de los Soviets se alzará ante ellos durante mucho tiempo. Nuestra República Socialista de los Soviets se mantendrá firme, como antorcha del socialismo internacional y ejemplo para todas las masas trabajadoras. Allá, pendencias, guerra, derramamiento de sangre, sacrificios de millones de seres, explotación por el capital; aquí, la verdadera política de paz y la República Socialista de los Soviets». [6]
  • «continuar la anarquía de la pequeña propiedad es el peligro mayor y más temible, que nos hundirá sin duda alguna (si no lo vencemos), en tanto que pagar un tributo mayor al capitalismo de Estado, lejos de hundirnos, nos llevará por el camino más seguro hacia el socialismo. La clase obrera, después de aprender a proteger el orden estatal frente a la anarquía de la pequeña propiedad, después de aprender a organizar la producción a gran escala, a escala de todo el país, basándola en el capitalismo de Estado, tendrá entonces a mano -perdón por la expresión- todos los triunfos, y el afianzamiento del socialismo estará asegurado. El capitalismo de Estado es incomparablemente superior, desde el punto de vista económico, a nuestra economía actual». [20]
  • «Mientras la revolución tarde aún en "nacer" en Alemania, nuestra tarea consiste en aprender de los alemanes el capitalismo de Estado, en implantarlo con todas las fuerzas, en no escatimar métodos dictatoriales para acelerar su implantación más aún que Pedro I aceleró la implantación del progreso occidental por la bárbara Rusia, sin reparar en medios bárbaros de lucha contra la barbarie. Si entre los anarquistas y eseristas de izquierda hay hombres capaces de razonar a lo Narciso de que no es digno de revolucionarios "aprender" del imperialismo alemán, habrá que decirles una cosa: una revolución que tomara en serio a semejantes individuos se hundiría sin falta (y se lo tendría bien merecido)». [20]
  • «No defendemos la situación de gran potencia de Rusia: de ésta no ha quedado más que la Rusia propiamente dicha; no defendemos los intereses nacionales, afirmamos que los intereses del socialismo, los intereses del socialismo mundial están por encima de los intereses nacionales, por encima de los intereses del Estado. Somos defensistas de la patria socialista». [21]
  • «Los comités de campesinos pobres son necesarios para luchar contra los kulaks, los ricachones y los explotadores, que sojuzgan a los campesinos trabajadores. Pero entre los kulaks, que constituyen una pequeña minoría, y los campesinos pobres o semiproletarios existe la capa de los campesinos medios. El Poder soviético jamás ha proclamado ni librado la lucha contra ellos en ningún aspecto». [22]
  • «Quien "admite" la revolución proletaria sólo "a condición" de que transcurra lisa y llanamente, de que actúen de consuno los proletarios de distintos países, de que exista una garantía contra las derrotas, de que el camino de la revolución sea ancho, recto y despejado, de que para vencer no haya necesidad de pasar a veces por los más penosos sacrificios, de "permanecer en una fortaleza sitiada" o abrirse camino por las más tortuosas, angostas, impracticables y peligrosas veredas montañosas, ése ni es revolucionario ni se ha despojado de la pedantería de la intelectualidad burguesa y, de hecho, se deslizará siempre al campo de la burguesía contrarrevolucionaria, como les ocurre a nuestros eseristas de derecha, a nuestros mencheviques e incluso (aunque con menos frecuencia) a nuestros eseristas de izquierda». [23]
  • «La lucha de clases, en períodos de revolución, ha tomado siempre y en todos los países, indefectible e inevitablemente, la forma de guerra civil. Y la guerra civil es inconcebible sin las más crueles destrucciones, sin terrorismo ni restricción de la democracia formal en provecho de la guerra. Sólo unos curas melifluos, tanto da que lleven sotana o que sean "legos", como los socialistas de salón y de tribuna parlamentaria pueden no ver, ni comprender, ni palpar esta necesidad. Sólo unos "hombres enfundados" exánimes pueden ser capaces de apartarse de la revolución por este motivo, en lugar de lanzarse al combate con toda vehemencia y decisión en el momento en que la historia exige que la lucha y la guerra decidan los más grandes problemas de la humanidad». [23]
  • «En cierto sentido, si se tiene en cuenta sólo la "destrucción" de algunas industrias y de la economía nacional, Norteamérica había retrocedido en 1870 con relación a 1860. Pero ¡qué pedante e imbécil sería el individuo que, basándose en eso, negara la inmensa significación histórica universal, progresista y revolucionaria de la guerra civil de 1863-1865 en Norteamérica! Los representantes de la burguesía comprenden que la supresión de la esclavitud de los negros y el derrocamiento del poder de los esclavistas valieron bien que todo el país pasase por los largos años de guerra civil, devastaciones colosales, destrucciones y terrorismo que acompañan a toda guerra. Pero ahora, cuando se trata de una tarea inconmensurablemente más grande, cuando se trata de suprimir la esclavitud asalariada, la esclavitud capitalista, de derrocar el poder de la burguesía, los representantes y defensores de ésta, así como los socialistas-reformistas que, amedrentados por la burguesía, se apartan temerosos de la revolución, no pueden ni quieren comprender que la guerra civil es necesaria y legítima». [23]
  • «Nos acusan de las destrucciones causadas por nuestra revolución... Pero ¿quiénes nos acusan? Los lacayos de la burguesía, de esa misma burguesía que en cuatro años de guerra imperialista ha destruido casi por completo la cultura europea, sumiendo a Europa en la barbarie, en el embrutecimiento y en el hambre. Y esa burguesía nos exige hoy que no hagamos la revolución sobre el terreno de esas destrucciones, en medio de los cascotes de la cultura, de los escombros y de las ruinas originados por la guerra, con los hombres embrutecidos por la guerra. ¡Oh, qué humana y justa es esa burguesía!». [23]
  • Por cada cien equivocaciones nuestras, proclamadas a los cuatro vientos por la burguesía y sus lacayos (incluidos nuestros mencheviques y eseristas de derecha), hay 10.000 hechos grandes y heroicos, tanto más grandes y tanto más heroicos porque son hechos sencillos, imperceptibles, ocultos en la vida diaria del barrio fabril o de la aldea perdida, y son realizados por hombres que no tienen la costumbre (ni la posibilidad) de proclamar al mundo entero cada uno de sus éxitos. [23]
  • «Pero incluso si fuera al revés -aunque sé que es erróneo suponerlo-, incluso si por cada cien aciertos nuestros hubiera diez mil yerros, aun así nuestra revolución sería, y lo será ante la historia universal, grande e invencible; pues por primera vez no es una minoría, no son sólo los ricos, no son únicamente los instruidos, sino la verdadera masa, la inmensa mayoría de los trabajadores quienes crean por sí mismos una vida nueva, quienes resuelven con su propia experiencia los dificilísimos problemas de la organización socialista. Cualquier error cometido en semejante trabajo, en ese trabajo tan concienzudo y sincero que decenas de millones de sencillos obreros y campesinos llevan a cabo para reorganizar toda su vida; cada uno de esos errores vale por miles y millones de éxitos "infalibles de la minoría explotadora, de éxitos obtenidos en la obra de engañar y estafar a los trabajadores. Pues sólo a través de esos errores aprenderán los obreros y campesinos a crear una vida nueva, aprenderán a prescindir de los capitalistas; sólo así se abrirán camino, a través de miles de obstáculos, hacia el socialismo victorioso». [23]
  • «Los Soviets de obreros y campesinos representan un nuevo tipo de Estado, un tipo nuevo y superior de democracia; son una forma de dictadura del proletariado, el medio de gobernar el Estado sin burguesía y contra la burguesía. Por primera vez la democracia sirve aquí a las masas, a los trabajadores, dejando de ser una democracia para los ricos, como sigue siendo la democracia en todas las repúblicas burguesas, incluso en las más democráticas». [23]
  • «Cuando se trata de derrocar a la burguesía, sólo los traidores o los idiotas pueden reclamar la igualdad formal de derechos para la burguesía». [23]
  • «El primer país que ha roto los grilletes de la guerra imperialista ha sido el nuestro. Hemos hecho los mayores sacrificios en la lucha por destruir esos grilletes, pero los hemos roto». [23]
  • «Los obreros marchan con paso lento, pero firme, hacia la táctica comunista, bolchevique, hacia la revolución proletaria, la única capaz de salvar la cultura y la humanidad que se hunden. En pocas palabras, somos invencibles, pues invencible es la revolución proletaria mundial». [23]
  • «Dijo Marx que entre el capitalismo y el comunismo está la dictadura revolucionaria del proletariado. Cuanto más hostigue el proletariado a la burguesía, tanto más desesperada será la resistencia de ésta. Sabemos en qué forma se reprimió a los proletarios en Francia en 1848; y cuando la gente nos reprocha nuestra crueldad, nos preguntamos cómo es posible que haya olvidado lo más elemental del marxismo. (...) Debemos, por un lado, aprender a realizar un trabajo constructivo y, por el otro, a aplastar la resistencia de la burguesía.». [24]
  • «A pesar de su "carácter democrático", la guardia blanca finlandesa no tuvo escrúpulos en fusilar a los obreros. La comprensión de la necesidad de la dictadura ha arraigado profundamente en las grandes masas, a pesar de que es ardua y difícil. (...) No hay otra forma de liberar a las masas que reprimiendo violentamente a los explotadores». [24]
  • «Es verdad que en las aldeas resulta más difícil establecer correcto control y vigilancia sobre las autoridades locales y que a veces los peores elementos, individuos deshonestos, se infiltran entre los comunistas. Es indispensable librar una lucha sin cuartel contra esos individuos que, con desprecio de las leyes soviéticas, cometen arbitrariedades contra el campesinado; es preciso expulsarlos en seguida y juzgarlos con suma severidad. Todos los esfuerzos de los obreros y los campesinos honrados están dirigidos a librar Rusia de esos "retoños" del régimen de los terratenientes y de los capitalistas. (...) El Poder soviético ya ha hecho fusilar a no pocos de esos funcionarios que se dejaban, por ejemplo, sobornar, y la lucha contra los canallas de esa ralea será llevada hasta el fin». [25]
  • «La revolución socialista crece en el mundo entero. El poder de los capitalistas, la "libertad de comercio", no volverán. El socialismo vencerá». [25]
  • «Nuestro Gobierno lucha implacablemente contra la arbitrariedad y las violaciones de la ley. Pero ¿es posible autorizar la libertad de comercio de granos? (...) Dada la enorme escasez de cereales, la libertad de comercio significaría especulación desenfrenada y aumento de los precios, que podrían llegar a centenares de rublos por pud, porque el hombre hambriento paga lo que sea por un trozo de pan. En un país hambriento, la libertad de comercio de los cereales significaría un enriquecimiento fabuloso de los kulaks, de los campesinos ricos inescrupulosos, que se forran los bolsillos a costa de la miseria y el hambre del pueblo. En un país hambriento, la libertad de comercio de los cereales significaría la victoria de los ricos sobre los pobres, ya que los primeros comprarían el pan incluso a precios astronómicos, exorbitantes, en tanto que los pobres no podrían hacerlo. La libertad de comercio de los cereales significaría la libertad de enriquecerse para los ricos y la libertad de morir para los pobres. La libertad de comercio de los cereales sería un retroceso hacia la dominación y omnipotencia de los capitalistas». [25]
  • «En otros países se observa, con frecuencia, cómo los capitalistas instigan el odio contra los judíos, para tapar los ojos a los obreros y desviar su atención del verdadero enemigo de los trabajadores, el capital». [26]
  • «Los enemigos de los trabajadores no son los judíos. Los enemigos de los obreros son los capitalistas de todos los países. Entre los judíos hay obreros, hay trabajadores, y ellos forman la mayoría. (...) Los judíos ricos, lo mismo que los rusos ricos, lo mismo que los ricos de todos los países, se unen para oprimir, aplastar, saquear y dividir a los obreros. (...) Vergüenza para quienes siembren el odio hacia los judíos, para quienes siembren el odio hacia otras naciones. ¡Viva la confianza fraternal y la alianza combativa de los obreros de todas las naciones en la lucha por el derrocamiento del capital!» [26]
  • «¿Es justo que los campesinos que poseen grano sobrante lo escondan en espera de que los precios suban hasta alcanzar proporciones de especulación, de locura, sin contar para nada con los obreros hambrientos? ¿O lo justo es que el poder del Estado, que se encuentra en manos de los obreros, se haga cargo de todos los excedentes de trigo, y no a precio de especulación, de trapicheo, de verdadero robo, sino al precio de tasa establecido por el Estado? (...) Los campesinos ricos, los kulaks, optarán por lo primero, querrán probar fortuna en alianza con los capitalistas y los terratenientes contra los obreros, contra los campesinos pobres; pero esos campesinos ricos serán en Rusia una minoría. La mayoría de los campesinos se inclinará por la alianza con los obreros contra la restauración del poder de los capitalistas, contra la "libertad de los ricos de lucrarse", contra la "libertad de los pobres de pasar hambre", contra las engañosas tentativas de disfrazar esta maldita "libertad" capitalista (la libertad de morirse de hambre) con palabras rimbombantes sobre la "igualdad" (sobre la igualdad del ahíto, del que posee excedentes de trigo, y el hambriento)». [27]
  • «El Estado obrero combate a los especuladores y a los ricos, ayudando por todos los medios a los trabajadores y a los pobres, mientras que el Estado de los terratenientes (con el zar) y el Estado de los capitalistas (con la república más libre y democrática), siempre, en todas partes y en todos los países, ayudan a los ricos a desvalijar a los trabajadores, ayudan a los especuladores y a los ricos a lucrarse a costa de los pobres, precipitados en la ruina». [27]
  • «Quien admite la lucha de clases debe reconocer que jamás en una república burguesa, ni aun en la más libre y democrática, pudieron ser ni han sido nunca la "libertad" y la "igualdad" otra cosa que expresión de la igualdad y la libertad de los poseedores de mercancías, expresión de la igualdad y la libertad del capital». [27]
  • «La dictadura del proletariado no es la terminación de la lucha de las clases, sino su continuación bajo nuevas formas. La dictadura del proletariado es la lucha de la clase proletaria, que ha triunfado y ha tomado en sus manos el poder político, contra la burguesía que ha sido vencida, pero que no ha sido aniquilada, que no ha desaparecido, que no ha dejado de oponer resistencia, contra la burguesía que ha intensificado su resistencia. La dictadura del proletariado es una forma singular de alianza de clase del proletariado, vanguardia de los trabajadores, y los numerosos sectores no proletarios (pequeña burguesía, pequeños propietarios, campesinos, intelectuales, etc.) de trabajadores o la mayoría de ellos, alianza dirigida contra el capital, alianza que persigue el derrocamiento completo del capital, el aplastamiento completo de la resistencia de la burguesía y de sus tentativas de restauración, alianza que se propone la instauración y consolidación definitivas del socialismo». [27]
  • «En un país donde el gobierno fue derrocado con increíble facilidad, donde los obreros y campesinos defienden sus propios intereses con las armas en la mano, donde emplean el fusil como instrumento de su voluntad, en un país así decir que representamos una minoría de la clase obrera es ridículo». [28]

Citas sobre LeninEditar

  • «Marx y Engels son mis maestros; Lenin fue mi camarada. Y tú, ¿tú quién eres para mí?».[29]
    • David Riazánov
    • Nota: Dirigido a Stalin, cuando éste le preguntó por qué en su despacho tenía retratos de Marx, Engels y Lenin, pero no de él.[29]

ReferenciasEditar

  1. 1,0 1,1 (en es-ES) A los Pobres del Campo, en Obras Completas Vol. 7, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo07.pdf, consultado el 2022-03-06 
  2. 2,0 2,1 (en es-ES) ¿Qué Hacer?, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1900s/quehacer/que_hacer.pdf, consultado el 2022-03-06 
  3. (en es-ES) Un Paso Adelante, Dos Pasos Atrás, en Obras Completas Vol. 8, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo08.pdf, consultado el 2022-03-06 
  4. 4,0 4,1 (en es-ES) La Organización del Partido y la Literatura del Partido, en Obras Completas Vol. 12, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo12.pdf, consultado el 2022-03-06 
  5. 5,0 5,1 5,2 5,3 5,4 5,5 5,6 (en es-ES) Tres Fuentes y Tres Partes Integrantes del Marxismo, en Obras Completas Vol. 23, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo23.pdf, consultado el 2022-03-06 
  6. 6,0 6,1 6,2 6,3 6,4 6,5 6,6 6,7 6,8 6,9 (en es-ES) Informe sobre la Actividad del Consejo de Comisarios del Pueblo, en Obras Completas Vol. 35, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo35.pdf, consultado el 2022-03-06 
  7. (en es-ES) El Fin de la Guerra de Italia con Turquía, en Obras Completas Vol. 22, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo22.pdf, consultado el 2022-03-06 
  8. 8,0 8,1 (en es-ES) Resultados e Importancia de las Elecciones Presidenciales en Norteamérica, en Obras Completas Vol. 22, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo22.pdf, consultado el 2022-03-06 
  9. 9,0 9,1 9,2 9,3 9,4 (en es-ES) La Guerra y la Socialdemocracia de Rusia, en Obras Completas Vol. 26, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo26.pdf, consultado el 2022-03-06 
  10. 10,0 10,1 10,2 10,3 10,4 (en es-ES) ¿Se Sostendrán los Bolcheviques en el Poder?, en Obras Completas Vol. 34, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo34.pdf, consultado el 2022-03-06 
  11. 11,0 11,1 11,2 (en es-ES) La Cuestión de la Paz, en Obras Completas Vol. 26, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo26.pdf, consultado el 2022-03-06 
  12. 12,0 12,1 12,2 12,3 (en es-ES) La Consigna del Desarme, en Obras Completas Vol. 30, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo30.pdf, consultado el 2022-03-06 
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  27. 27,0 27,1 27,2 27,3 (en es-ES) Prefacio de 'Acerca de Cómo se Engaña al Pueblo con las Consignas de Libertad e Igualdad', en Obras Completas Vol. 38, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo38.pdf, consultado el 2022-03-06 
  28. (en es-ES) VII Congreso de los Soviets de Toda Rusia, en Obras Completas Vol. 39, https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oc/progreso/tomo39.pdf, consultado el 2022-03-06 
  29. 29,0 29,1 Casanova, Eudaldo. Lo que queda del marxismo, p. 182. Universidad de Zaragoza, 2007. ISBN 9788477338888. En Google Libros. Consultado el 14 de marzo de 2020.