Divina comedia

poema de Dante Alighieri
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La Divina comedia es un poema escrito por el escritor renacentista Dante Alighieri (ca. 1304-1308).

citasEditar

 
Edición de 1555

InfiernoEditar

  • «En medio del camino de la vida,
errante me encontré por selva oscura,
en que la recta vía era perdida».[1]
    • Canto primero, El extravio, la falsa vía y el guía seguro
  • «Disiparé el temor que tu alma siente,
diciéndote, como hasta aquí he venido
cuando supe tu trance, condoliente.
Me encontraba en el limbo detenido,
y una mujer angélica y hermosa,
a sí llamóme y me sentí rendido».[1]
    • Canto segundo, Pavor humano y consuelo divino, las tres mujeres benditas
    • Contexto: Virgilio explica al poeta que Beatriz le envía como guía y maestro
  • «Por mí se va, a la ciudad doliente;
por mí se va, al eternal tormento;
por mí se va, tras la maldita gente
[...]
Antes de mí, no hubo jamás crianza,
sino lo eterno: yo por siempre duro:
¡Oh, los que entráis, dejad toda esperanza!»[1]
    • Canto tercero, Vestíbulo:Cobardía: La puerta infernal, el vestíbulo de los cobardes y el paso del Aqueronte
    • Contexto: Inscripción en la puerta del infierno
  • «Como vuelve el otoño hoja tras hoja
sus despojos al suelo, cuando rasa
el mustio gajo que al final despoja,»
«así de Adán la pervertida raza
obedece la voz de su barquero,
como el ave al reclamo de la caza;»
«y así las sombras van en hervidero,
por las oscuras ondas, y al momento
las reemplaza en la orilla otro reguero».[1]
    • Canto tercero, El paso del Aqueronte
  • Virgilio: «No pecaron, ni el cielo los maldijo;
pero el bautismo, nunca recibieron,
puerta segura que tu fe predijo.
[...]
Antes del cristianismo, ellos nacieron;
no adoraron al dios omnipotente,
y uno soy yo de los que así murieron».
[...]
  • «¡Míralos en su gloria fulgurante!
Dijo el maestro: El que la espada en mano,
se adelanta a los otros arrogante,
«es Homero, el poeta soberano:
el otro Horacio: Ovidio es el tercero;
y el que les sigue, se llamó Lucano».[1]
    • Canto cuarto, Círculo primero: Limbo
 
«...así de Adán la pervertida raza
obedece la voz de su barquero,
como el ave al reclamo de la caza;»

PurgatorioEditar

  • «¡Oh, Italia esclava, habitación del duelo;
nave en gran tempestad, sin su piloto;
señora de un burdel, no de tu suelo!».[1][2]
    • Canto sexto, Antepurgatorio
«Vale más la miniatura
de Franco Bolones; no subiría
sino en parte, de honor yo a tanta altura».
«No en vida tan cortés yo sido habría
para con él, pues excederle ansiaba
por el amor del arte que en mí ardía».
«Soberbia tal, a éste castigo enviaba;
y ni alcanzara pena congojosa
si en tiempo a arrepentirme no alcanzaba».
«¡Oh, gloria vana, de la humana cosa!
¡En tu cima cuan poco el verde dura
si el tiempo no la arraiga vigorosa!».[3]
    • Canto undécimo, Aro primero:Soberbia
  • «Roma, que un día dio saber profundo,
tuvo dos soles, que nos han mostrado,
el camino del cielo y el del mundo».
«El uno por el otro se ha apagado,
el báculo juntando con la espada,
y es fuerza, todo ser mal gobernado,»
«pues el temor en ambos se anonada.
Si aun dudas, ve la espiga de la siega:
por el grano la yerba, es apreciada».[1][2]
    • Canto decimosexto, Aro tercero:Ira
    • Contexto:Marco Lombardo habla sobre los males del mundo
  • Habla el Ángel:
«Ni al gran Creador ni a mísera criatura
nunca el amor faltó — muy bien se sabe,—
o por instinto, o bien por su natura».
«Lo natural, no incurre en falta grave,
y el otro, puede errar por mal objeto,
o vigor que lo exceda o menoscabe».[3]
    • Canto decimosetimo, Aro tercero:Ira
  • Habla Virgilio:
«El alma para amar ha sido creada,
mas se complace en cosas pasajeras,
cuando por los placeres es llamada...»[3]
    • Canto decimoctavo, Aro cuarto:Pereza
  • «¡ Mírame bien, yo soy, yo soy Beatriz!
¿Subiste al fin del monte la pendiente?
¿No sabes tú que el hombre aquí es feliz!»
[...]
«Por él, llamé a la puerta de los muertos;
por él, llorando, auxilio le he pedido
a quien le ha guiado aquí, con pasos ciertos».
«¡Y el decreto de Dios fuera abolido,
si el Leteo pasara, y su bebida
gustara el pecador no dolorido,
sin costarle una lágrima vertida!».[1]
    • Canto trigésimo, Paraíso terrestre
  • «Después, cuando al sentir hube tornado,
vi a la joven, que había visto sola,
junto a mí, que decía: "Ten mi lado"».
«Me hizo entrar en el río hasta la gola,
mientras ella, flotando iba ligera
cual una lanzadera, de ola en ola».
«Cuando me hallé cercano a la ribera,
Asperges me, sonó tan dulcemente,
cual recordarlo ni escribir pudiera».[1][4]
    • Canto trigesimo primero, Paraíso terrestre
    • Contexto: Beatriz recrimina a Dante sus extravíos y le pide arrepentimiento para hacerse digno

ParaísoEditar

Sobre la obraEditar

  • «A mí [la Comedia] me ha acompañado durante tantos años, y sé que apenas la abra mañana encontraré cosas que no he encontrado hasta ahora. Sé que ese libro irá más allá de mi vigilia y de nuestras vigilias».[2]
  • «Dante es nuestro. Nuestro, es decir de la fe católica, porque todo inspira amor a Cristo; nuestro porque amó mucho a la Iglesia, de la que cantó sus glorias; y nuestro porque reconoció y veneró en el Romano Pontífice al Vicario de Cristo».[5]

ReferenciasEditar

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,7 1,8 Alighieri, Dante. «Divina comedia». Cervantes Virtual. Versión en verso castellano de Bartolomé Mitre (1921). 
  2. 2,0 2,1 2,2 Capano, Daniel Alejandro (2021). Editorial Biblos, ed. El camino de Dante: Introducción, comentarios de cantos del Infierno y temas de la Divina Comedia. ISBN 9789876919494. 
  3. 3,0 3,1 3,2 Fazio Fernández, Mariano (2020). Rialp, ed. Cinco clásicos italianos. ISBN 9788432152863. 
  4. Barja, Pérez de Tudela Velasco, Juan, Jorge (2009). Círculo de Bellas Artes, ed. Dante. La obra total. p. 285. ISBN 9788487619618. 
  5. Papa, Francisco (25 de marzo 2021). «Carta apostólica Candor lucis aeternae». La Santa Sede. Consultado el 10 de julio de 2022. 

BibliografíaEditar

  • Alighieri, D. Divina Comedia. Ed. original en línea en The Project Gutenberd eBook, en italiano.