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Purgatorio

Concepto del Catolicismo
Representación del purgatorio

El purgatorio, en las teologías católica y copta, es un estado transitorio de purificación y expiación donde van, después de la muerte, las personas que han muerto sin pecado mortal pero que han cometido pecados leves no perdonados o graves ya perdonados en vida pero sin satisfacción penitencial de parte del creyente. Allí se purifican de esas penas temporales contraídas, antes de poder acceder a la visión beatífica de Dios.

Todo aquel que entra en el purgatorio terminará entrando al cielo, por tanto no es una forma de infierno. Las plegarias a Dios por los muertos, la celebración de eucaristías y las indulgencias pueden acortar la estadía de una o varias almas que estén en dicho estado. El tipo de penas que se padecen son equivalentes a las del infierno pero no son eternas. El purgatorio es la purificación final de los elegidos, la última etapa de la santificación.

CitasEditar

  • «Alma, para el ser humano; ánima para la bestia. Pero solemos decir; benditas ánimas del purgatorio».
  • «Existió sin existir en ese limbo entre la vida y la muerte que es el purgatorio de los locos».[3]
    • Ryszard Kapuściński (4 de marzo de 1932 - 23 de enero de 2007), periodista, historiador, escritor, ensayista y poeta en idioma polaco.
    • Sobre el músico armenio Komitás.
  • «Nos prometieron el cielo y nos quedamos en el purgatorio.»[4]
    • Teófila Martínez, política española y alcaldesa de Cádiz.
    • Refiriéndose a los 30 años de gobierno del PSOE en Andalucía.
  • «Si el veredicto era culpable había castigo severo. Una forma de la doctrina concebía este castigo como eterno, y transmitió a la teología posterior la noción del infierno. Otra forma adoptó la idea de la transmigración: el alma renacía vez tras vez en vidas más felices o amargadas que antes según la pureza o impureza de su existencia anterior; y esta rueda de renacimientos continuaba girando hasta que se lograba pureza completa, y el alma era admitida en las Islas de los Benditos. Otra variante ofrecía la esperanza de que el castigo en Hades pudiera terminar por medio de penitencias ejecutadas de antemano por el individuo, o después de su muerte, por sus amigos. De esta manera surgió una doctrina de purgatorio e indulgencias».[5]
    • Will Durant (5 de noviembre de 1885 - 7 de noviembre de 1988), filósofo, escritor e historiador estadounidense.

ReferenciasEditar

  1. Reinaldo Arenas: Antes que anochezca, 1992
  2. A este respecto, Tyndale aludió a Mateo 22:30-32 y 1 Corintios 15:12-19. Llegó a creer con razón que los muertos permanecen inconscientes hasta una resurrección futura. (Salmo 146:4; Eclesiastés 9:5; Juan 11:11, 24, 25.) Eso implicaba que carecían de sentido todas las oraciones a María y a los “santos”, pues al estar inconscientes no podían ni oír ni interceder por nadie.
  3. El Imperio, de Ryszard Kapuscinski. Traducción del polaco de Agata Orzeszek. Ed. Anagrama.
  4. Teófila Martínez: “Nos prometieron el cielo y nos quedamos en el purgatorio” - Grupo Joly . Entrevista al Grupo Joly, 26 de febrero de 2012
  5. Parte II de The Story of Civilization (La historia de la civilización), página 190, 191.