Gabriela Mistral

poeta, diplomática y profesora chilena
Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga
"Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino."
"Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino."
Véase también
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Gabriela Mistral (Vicuña, 7 de abril de 1889 - Nueva York, 10 de enero de 1957), escritora, diplomática y profesora chilena, cuyo verdadero nombre era Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga. Fue la primera mujer latinoamericana reconocida con el Premio Nobel de Literatura, en 1945.

CitasEditar

  • «Decir amistad es decir entendimiento cabal, confianza rápida y larga memoria; es decir, fidelidad».
    • Fuente: Antología mayor.[1]
  • «Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino».[2]
  • «Lo que el alma hace por su cuerpo es lo que el artista hace por su pueblo».[4]
    • Nota: Atribuido a Mistral por figurar como epitafio en su tumba en Montegrande. Sin embargo, la cita original es de la escultora chilena Laura Rodig, como parte del texto del telegrama de felicitación fechado el 16 de noviembre de 1945, al recibirse la noticia de la designación de Premio Nobel para Mistral.
  • «Sigo escribiendo “arrullos” con largas pausas; tal vez me moriré haciéndome dormir, vuelta madre de mí misma, como las viejas que desvarían con ojos fijos en sus rodillas vanas o como el niño del poeta japonés que quería dormir su propia canción ante de dormirse él...»
    • Fuente: Gabriela Mistral para niños.[5]
  • «Ve a la hormiga, perezoso, considera sus caminos, y aprende sabiduría».[6]
  • «Y el hombre, injusto siempre, ha dicho después que Dios va borrando la bondad de su creación».[7]
  • «Yo sé que tú eres fiel como una piedra».
    • Fuente: Niña errante.[8]

Citas en versoEditar

  • «Esta niebla salada borra todo
    lo que habla y endulza al pasajero:
    rutas, puentes, pueblos, árboles».
  • «Manitas de los niños,
    manitas pedigüeñas,
    de los valles del mundo
    sois dueñas».[10]

ReferenciasEditar

  1. Gabriela Mistral. p. 407 Antología mayor: Prosa; ed. Cochrane, 1992.
  2. Palomo (1997), p. 45.
  3. Señor (1997), p. 213.
  4. Gabriela Mistral. Estudio de Claudia Reyes García; Editorial Universidad de La Serena, 2019. ISBN 9789567052707.
  5. Mistral (1994), p. 121.
  6. Ortega Blake (2013), p. 3191.
  7. Ortega Blake (2013), p. 992.
  8. Mistral, Gabriela. Cartas a Doris Dana; Random House Mondadori Chile, 2011, [sin paginar]. ISBN 9789568856014.
  9. Mistral, Gabriela. Niña errante. Cartas a Doris Dana; Random House Mondadori Chile, 2011, [sin paginar]. ISBN 9789568856014.
  10. Ortega Blake (2013), p. 2564.

BibliografíaEditar

  • Señor, Luis (2005). Diccionario de citas. Espasa Calpe.  ISBN 8423992543.