Diferencia entre revisiones de «Immanuel Kant»

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* "Dormía y soñé que la vida era belleza; desperté y advertí que es deber."
** De toda evidencia ésta no es una cita de Kant, sino una traducción al castellano de versos de Ellen Ellen Sturgis Hooper: "I slept, and dreamed that life was Beauty; I woke, and found that life was Duty. "
 
El error surge de una mala lectura de "Ariel" de José Enrique Rodó. Rodó cita esas palabras pero no dice que fueran del propio Kant sino solo inspiradas por su filosofía y Ellen era de la escuela trascendalista inspirada de la Filosofía trascendental de Kant. (JCP).
No parece haber ninguna referencia directa acerca que la frase "Dormía, y soñé que la vida era belleza; desperté y advertí que ella es deber." haya jamás sido escrita o dicha por Emmanuel Kant. Esta frase es famosa en el habla castellana por ser una aparente citación textual que aparece en el "Ariel" de José Enrique Rodó. Sin embargo, Rodó nunca dice que la misma sea de Emmanuel Kant, sino que estas - para Rodó, "austeras palabras" - fueron inspiradas por la "severidad estoica de Kant"; (dice Rodó: "Cuando la severidad estoica de Kant inspira, simbolizando el espíritu de ética, las austeras palabras: «Dormía, y soñé que la vida era belleza; desperté y advertí que ella es deber» ..."). Los versos en inglés, de los cuales el texto de Rodó es una traducción casi literal, son de Ellen Sturgis Hooper (1816–1841), escritora estadounidense perteneciente a la escuela Trascendentalista que se inspiraba de la filosofía transcendalista de Emmanuel Kant. Mi interpretación es que la popular adjudicación de estas palabras a Emmanuel Kant derivan de una mala lectura del Ariel de Rodó. He aquí el poema completo de Ellen Sturgis Hooper:
"I slept, and dreamed that life was Beauty;
I woke, and found that life was Duty.
Was thy dream then a shadowy lie?
Toil on, poor heart, unceasingly;
And thou shalt find thy dream to be.
A truth and noonday light to thee."
 
* “Dos cosas colman el ánimo con una admiración y una veneración siempre renovadas y crecientes, cuanto más frecuente y continuadamente reflexionamos sobre ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí. Ambas cosas no debo buscarlas ni limitarme a conjeturarlas, como si estuvieran ocultas entre tinieblas o tan en lontananza que se hallaran fuera de mi horizonte; yo las veo ante mí y las relaciono inmediatamente con la consciencia de mi existir.”
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