El reino del dragón de oro

libro de Isabel Allende
El reino del dragón de oro
Título original El reino del dragón de oro
Autor Isabel Allende
Idioma Español
Género Aventura, Misticismo
Editorial Debolsillo
Páginas 326
ISBN 968-5959-37-4
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El reino del dragón de oro es la segunda novela de la trilogía Memorias del águila y del Jaguar, escrita por Isabel Allende y publicada en 2003.

CitasEditar

  • «China invadió Tíbet. Esa brutal ocupación militar forzó a más de un millón de tibetanos a huir hacia Nepal e India, entre ellos el Dalai Lama, la más alta figura espiritual del budismo.»
  • «Había sido un niño solitario y acomplejado, de mala salud, sin amigos y tan brillante, que se aburría en la escuela.»
  • «En su práctica budista el maestro y el estudiante se sentaban en absoluta relajación, pero alertas. Se desprendían de las distracciones y los valores del mundo, aunque no olvidaban el sufrimiento, que existe en todas partes.»
  • «Nunca es mucho tiempo
  • «Le molestaba muchísimo ser el segundo hombre más rico del mundo.»
  • «El afecto es como la luz del mediodía y no necesita la presencia del otro para manifestarse.»
  • «Si dañamos al mundo natural, debemos pagar las consecuencias.»
  • «Tenia condición de guerrero, siempre quería ganar, le gustaba el aplauso, era impaciente y voluntarioso. Definitivamente, agregó el guía, no tenía pasta para convertirse en un gobernante sabio
  • «En todo caso es mejor morir tratando de escapar, que morir sin luchar
  • «Sabía que nada en el mundo es permanente, todo cambia, se descompone, muere, y se renueva en otra forma, por lo tanto aferrarse a las cosas del mundo es inútil y causa sufrimiento.»
  • «Todos podemos cambiar, pero nadie puede obligarnos a hacerlo. El cambio puede ocurrir cuando enfrentamos una verdad incuestionable, algo que nos obliga a revisar nuestras creencias.»
  • «Tal vez no sea tanto lo que me falta por aprender, sonrió el joven. Casi nada, sólo un poco de modestia, replicó el lama.»
  • «La tormenta arranca del suelo al fornido roble, pero no al junco, porque este se dobla.»
  • «Sabían que el peor enemigo, así como la mejor ayuda, suelen ser los propios pensamientos
  • «Sin embargo, tuvo la sensación de que su mente era como un libro abierto para esos hombres.»
  • «De cualquier modo, como decía el lama, no importa lo que uno crea o no crea, sino lo que uno hace»
  • «Por unos instantes se abandonó al placer de esa idea, como quien se regocija en una ensoñación, pero enseguida volvió a la realidad.»
  • «No te preocupes, la telepatía es como hablar con el corazón
  • «En verdad no temo la muerte, Majestad, sino a la tortura.»
  • «La vida del cuerpo en cambio, transcurre como un sueño efímero, es pura ilusión
  • «Pensó que debía ser como el deporte del surfing; había que tomar la ola en el momento exacto y aprovechar el impulso, de otro modo, la fuerza del mar lo revolcaba a uno.»
  • «El miedo no es real, solo está en tu mente.»
  • «La vida está llena de sufrimiento, nuestra misión es aliviar todo eso.»
  • «Escuchar con el corazón es la manera de escuchar a los animales y aprender su idioma.»
  • «Todos podemos cambiar pero nadie nos puede obligar a hacerlo.»
  • «El cambio solo ocurre cuando nos enfrentamos a una verdad incuestionable que nos obliga a revisar nuestras creencias.»
  • «Las virtudes de los entrenadores de elefantes son: buena salud, confianza, paciencia, sinceridad y sabiduría.»

ReferenciasEditar

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